Un invento muy español de origen militar: La fregona. Lee aquí su historia.

La fregona: un invento español de origen militar

En 1964, un ingeniero aeronáutico y oficial del Ejército del Aire patentó un aparato para poder limpiar el suelo sin necesidad de arrodillarse.

Jalón la patentó después de observar el uso que hacía de ella el ejército americano

«Es el lavasuelos de éxito mundial, que ahora se vende ya en España. Con RODEX fregará como si jugara.

Llega a todos los rincones y no raya. Deja el suelo brillante y seco».

Así es como, hace más de medio siglo, publicitaba ABC el novedoso invento de Manuel Jalón, un ingeniero aeronáutico y oficial del Ejército del Aire español que logró revolucionar el mundo de la limpieza con un nuevo invento: la fregona. Y es que, a pesar de su sencillez, este objeto logró «poner de pie» a todos aquellos que se veían obligados a arrodillarse para dejar el suelo reluciente.

Todo ello, gracias únicamente a tres sencillos elementos: un palo, unas tiras de algodón y un cubo.

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Conocido como «lavasuelos», este instrumento se ha sumado a la ingente cantidad de inventos con patente española, algunos tan llamativos como el botijo o el «Chupa Chups» (ambos con un funcionamiento bastante sencillo), y otros…

Sin embargo, la fregona no tardó en popularizarse entre hombres, mujeres y niños debido a su sencillo funcionamiento y a las ventajas que ofrecía. Algo que hay que agradecer a Jalón, el hombre detrás del palo y el mocho que, gracias a un viaje de trabajo que realizó a Estados Unidos, pudo traer a España este artilugio.

A pesar de que la fregona parece un invento con miles de años de antigüedad y que ha sido usado en todas las épocas de la Historia, no hace mucho que en España todo aquel que quería limpiar el suelo debía ponerse de rodillas o a cuatro patas y, «con el trasero en alto» (como explicaba el propio Jalón en varias entrevistas), usar su fuerza para quitar la mugre.

La razón era sencilla: al no existir un instrumento que permitiera limpiar de pie, la única forma de hacerlo era con una bayeta y un cubo de agua con un buen chorro de lejía. Todo ello, a ras de suelo.

Este sistema, según escribió Jalón en su página Web antes de fallecer el pasado 2011, era «humillante y menos estética». De hecho, el inventor consideraba que ésta era una práctica perjudicial para la salud, algo que demostraban las dolencias de todo aquel que tuviera como encargo fregar: «Las mujeres de la limpieza contraían frecuentes enfermedades y se les formaban ampollas en las rodillas que les producían dolor e impedían arrodillarse. Además, con los años en esta profesión, no pocas mujeres sufrían deformación de la columna».

 

Un invento muy español

Aunque en principio no le dio importancia a lo que había visto, Jalón se percató del gran avance que suponía este utensilio cuando regresó a España.

Concretamente, la inspiración le vino mientras tomaba unas copas con uno de sus amigos y ambos hablaban de la posibilidad de crear piezas para aviones.

En ese momento su compañero señaló a una mujer que fregaba de rodillas y dijo: «Mira, Jalón, no te compliques la vida fabricando nada para el Ejercito; podrás tener muchos problemas y además un solo cliente. Fabrica algo para que las mujeres frieguen de pie. Venderás muchos». Fue entonces cuando al ingeniero aeronáutico se le encendió la bombilla.

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Al poco tiempo Jalón comenzó en Zaragoza la fabricación del primer balde de fregonas con ayuda de un mecánico de motores de avión y un chapista «El cubo era de metal y contaba con un dispositivo al que se le incorporaba un mecanismo con dos rodillos. Uno de los cuales tenía una posición fija, mientras que el otro se acercaba al presionar la palanca al pie». El segundo era el que presionaba las tiras de algodón para que soltaran el agua.

Ese mismo año comenzó también la campaña de «marketing» de estos primeros «lavasuelos» (como fueron llamados en principio).

Podría parecer que un invento tan revolucionario sería solicitado por cajas a nivel empresarial y particular, pero nada más lejos de la realidad. Y es que, en aquella época las mujeres estaban tan acostumbradas a limpiar de rodillas, que muchas se negaron a adquirirlo. «A principios de 1957 se presentó una señora en el taller con una fregona en la mano diciendo: “Vengo a que me cambien este cacharro por otra cosa o me devuelvan el dinero, porque mi marido me lo ha regalado y como ustedes saben las mujeres no fregamos de pie, fregamos de rodillas».

Por ello, «Manufacturas RODEX» comenzó una intensa campaña de ventas en la que cada uno de los integrantes del equipo iba por los comercios haciendo demostraciones a mujeres y hombres por igual.

A continuación, trataron de darse a conocer mediante octavillas y todo tipo de ferias e, incluso, haciendo uso de un coche escoba que empleaban en carreras de bicicletas y al que acoplaron en el techo una gigantesca fregona. Finalmente, llegaron los anuncios en prensa.

En ABC, de hecho, no fue raro encontrarse en la década de los 60 con uno de los anuncios de esta empresa.

En ellos se podía ver a una mujer fregando de pie, sonriente y feliz, bajo el siguiente texto: «El lavasuelos definitivo en el mundo, ahora en España. Usted necesita un lavasuelos. RODEX le entusiasmará. Es el lavasuelos de éxito mundial que ahora se vende ya en España. Su aparato que le costará menos y le ayudará más. Será su mejor compra». Posteriormente, Jalón consiguió algo de dinero y dieron el salto a la pequeña pantalla.

No obstante, la suerte y la cotidianidad hicieron que se introdujera poco a poco en la sociedad hasta que, en 1974, la Real Academia Española lo aceptó como sinónimo de «aparato lavasuelos». De esta forma, en la actualidad el diccionario define «fregona» como «Utensilio para fregar los suelos sin necesidad de arrodillarse» o como «Criada que sirve en la cocina y friega» de forma indistinta.

 

…y un nuevo diseño

Todo parecía indicar que el modelo de fregona y cubo inventado por Jalón iba a ser el definitivo.

Sin embargo, y en lugar de centrarse únicamente en su producción, este español usó el dinero que ganó con su patente para investigar un nuevo modelo de balde capaz de mejorar su primera invención. Para ello, se planteó utilizar la nueva técnica de inyección de plástico -que acababa de hacer su aparición en España- para sustituir el anticuado metal.

Por otro lado, Jalón también puso sus ojos sobre un nuevo sistema para escurrir fregonas y que se caracterizaba por sustituir los rodillos por un embudo metálico. El español se propuso entonces mejorarlo haciendo uso de sus conocimientos como ingeniero aeronáutico. «Tras varios años de estudio y preparación, el 2 de abril de 1964 Manuel Jalón presentó la solicitud de una patente de invención denominada “mejoras en los sistemas escurridores por compresión” que, tras ser aprobada por el entonces Registro de la Propiedad Industrial, fue concedida con el número 298.240 como patente de invención», finaliza el experto español.fregona3

Posteriormente, este sistema (que es el que probablemente todos ustedes tendrán en sus casas) comenzó a ser conocido como modelo «CISNE» y «GAVIOTA». Su funcionamiento fue todo un éxito, pues –además de reducir notablemente los costes al ser elaborado en plástico y en una única pieza- ha vendido hasta la fecha más de sesenta millones de unidades y se ha exportado a más de una treintena de países. «Es un escurridor que por primera vez está concebido con riguroso criterio tecnológico, se puede decir que aeronáutico, por su forma monocasco resistente y pared reducida a un milímetro y medio, lo que le confiere la máxima resistencia con el mínimo material y peso.

La de iniciativa que hemos tenido los españoles: imaginación, curiosidad, iniciativa…

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