¡Ahora resulta que si dices groserías eres más feliz!

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Las personas que dicen groserías serían más felices, así lo asegura un estudio publicado en Psicology Today, además informan que existen siete beneficios de hablar malas palabras.

¿Quieres saber cuáles son las bondades de maldecir? Entonces no dejes de leer este artículo.

1. Decir groserías tiene un efecto analgésico: ¿Te ha pasado que después de decir una grosería sientes alivio y hasta te da risa?

Yo aconsejaría a la gente que digan groserías cuando se lastimen. Como ves, esto aplica perfecto para los golpes en el dedo meñique del pie.

 

2. Decir groserías te hace sentir más fuerte: A través del mismo estudio, Stephens se dio cuenta de que maldecir aumenta la confianza en uno mismo. Esto porque le resta importancia a nuestras debilidades y nos hacen mantener mejor el control sobre nuestras reacciones.

 

3. Decir malas palabras no significa que seas vulgar: Existe la idea de que las personas que usan malas palabras lo hacen porque les falta vocabulario o conocimientos sobre algún tema, pero eso no es verdad

 

4. Decir groserías es un gran mecanismo de defensa: Stephens determinó que la gente utiliza las groserías como método de supervivencia.

Ya que, ¿de qué otra manera los humanos tenemos una forma sana de demostrar nuestra frustración o dolor?

 

5. Te hace más sociable: Obviamente, decir malas palabras nos hace felices y eso se nota, ¿cierto? De acuerdo con los psicólogos las personas que dicen groserías por lo general son más honestas, abiertas y se toman la vida de una manera más relajada. ¡Así que diviértete!

 

6. Decir groserías ayuda a enfatizar: A veces las palabras no son suficiente para transmitir lo que estás pensando y las groserías te ayudan a darle peso a esa opinión.

7. Ser grosero significa que eres una persona sana: Cuando las personas dicen groserías se acelera la circulación, se liberan endorfinas y nos proveen de una sensación de calma, control y bienestar. La clave está en no confundir groserías con enojo. En ese caso, las palabras antisonantes no justifican la violencia.

Y no dirijas esas malas palabras a una persona directamente, créeme que eso no te haría feliz. Al menos no se las dediques en público.

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