La extraordinaria historia de la Papisa Juana

Hoy vamos a hablar sobre uno de los temas tabú de la Iglesia Católica. Hay leyendas que dicen que existió una mujer que fue elegida Papa.

Puede que sea una leyenda, que fuera realidad, un mito o simples habladurías pero se dice que una mujer llegó a ser Papa, vamos a nombrarla como se debe para una mujer, Papisa, sin que nadie se diera cuenta y llegó a ocupar este lugar durante bastante tiempo, unos dos años, sin levantar sospechas hasta un momento inevitable.

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Historia de la Papisa Juana

No te vamos a hablar a ciencia cierta. La verdad es que no hay un acuerdo entre la variedad de posibles historias que existen acerca de esta histórica figura. Lo que haremos es comentarte los hechos que más se repiten entre las distintas historias leídas porque las consideramos como nexos en común y puede que sean las más verídicas dentro de la posible leyenda.

Nos trasladamos varios siglos atrás, en concreto al siglo IX. Allí una mujer de origen oriental trata de huir de su ciudad para evitar ser violada.

Llega a Atenas y debido a su gran cultura empieza a destacar entre el pueblo por su mayores conocimientos respecto a los demás.

Se trasladó a Roma donde ya tenían referencias de su alto intelecto, lo que la llevó a poder rodearse de los altos cargos de la Iglesia pero eso sí, siempre como hombre.

Tal fue el poder erudito que llegó a tener que fue elegida, bueno diremos en este caso elegido porque nadie sabía la verdad, Papa.

Aquí hay que hacer un apunte, y es que en la época de la que estamos hablando, al Papa no se elige como en la actualidad donde unos pocos cardenales se reúnen y entre ellos se determina un nuevo pontífice.

En esa época el Papa se elegía por votación popular a parte de la votación del clero, más o menos era un acto democrático.

Y claro, era tal la influencia que había generado esta figura que fue elegida como Papa.

Las historias y leyendas la ubican tras el papado de León IV, en 855. Durante el papado de la Papisa Juana, su actividad sexual no se vio mermada sino al contrario, parece ser que tenía una vida sexual bastante activa, todo a escondidas.

La Papisa quedó embarazada de uno de sus asistentes de mayor confianza.

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El entorno en ningún momento se pudo imaginar que pudiera estar en estado: sus túnicas largas lo camuflaban todo y era impensable que un Papa se pudiera quedar embarazado, por lo que no se le dio mayor importancia.

 

Pero llegó el momento inevitable del que te habíamos hablado al principio. La Papisa Juana lo tenía todo controlado para dar a luz a escondidas y que todo siguiera su marcha pero su parto se adelantó.

Durante la procesión del Corpus Christi que iba desde la Plaza de San Pedro del Vaticano hasta la Catedral de Roma, a la Papisa Juana le comenzó a doler el abdomen, eran unas contracciones que ella intentó controlar y evitar que llegara a más hasta que no pudo aguantar más.

La Papisa cayó al suelo y dio a luz ante la más que sorpresa de los fieles y cargos que la acompañaban en este recorrido.

 

Parto Papisa Juana

La reacción fue de total cólera hacia ella, como un signo de ofensa a Dios y a la Iglesia y fueron hacia ella y hacia su hijo con piedras y palos.

Tal fue la situación de enfado de los fieles que llegaron hasta matar a la Papisa y a su hijo, acabando así con la figura de la Papisa Juana.

 

El palpado testicular

Se dice que para evitar nuevas confusiones, a partir de los Papas elegidos tras esta Papisa, los nuevos sucesores de San Pedro tenían que sentarse  en el llamado “sedia stercoraria” en el que había un agujero en el centro del asiento.

La función de este agujero era que un joven diácono tenía la función de realizar un palpado testicular, sí estás leyendo bien, para verificar la masculinidad del nuevo pontífice.

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Una vez hecho y comprobado el joven podía anunciarlo mediante dos frases: “testiculos habet”, que quiere decir tiene testículos; o también podía decir “habet testiculos et bene pendentes” algo así como que tiene testículos y cuelgan bien.

Sabemos que puede sonar un poco a risa, pero es así.

He hablado en todo momento sin poder confirmar nuestras palabras pero lo que sí existe en este extraño procedimiento de verificación de masculinidad, por llamarlo de alguna forma, es el mobiliario.

dseeLo que sí existe es el asiento de la “sedia stercoraria” y, es más, se localiza expuesta en el Museo del Vaticano.

La Papisa Juana ¿Realidad o ficción? Tú decides…

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