Spornosexual: el nuevo modelo de hombre

El metrosexual ya fue.

La figura varonil que marca tendencia se caracteriza por la jactancia viril, el cuerpo “trabajado”, la preferencia por el porno, y una cuota de vanidad.

Si de modas se trata, el hombre no se queda atrás. Los cambios actuales en la imagen masculina rescatan al cuerpo musculoso y transformado por horas de gimnasio, tatuajes y algún piercing. La virilidad vuelve a la palestra en su forma más salvaje: cuerpo, potencia sexual, porno, y una cuota de vanidad.

El refinamiento y excesivo cuidado que había impuesto el metrosexual queda desplazado para imponer la nueva figura: el spornosexual. Se pasa del ropaje a la desnudez, del estilo feminoide a la jactancia viril y de la conquista al autoerotismo brutal.modelo3

Parece que el periodista inglés Marck Simpon no se queda atrás y está muy atento a los cambios varoniles de estos últimos tiempos. Hace 20 años acuñó el término metrosexual y hoy describe bajo el nombre spornosexual a aquellos hombres que gastan tiempo y dinero en gimnasios, no tienen reparos en mostrar los resultados subiendo selfies a las redes sociales y prefieren excitarse con porno más que salir a la conquista.

Las publicidades ya no buscan jóvenes esbeltos o con cierta ambigüedad snob, prefieren el macho que ha podido mantener su esencia “de barrio”, retocada con trazos de urbanidad cosmopolita. Hoy en día, la figura del jugador de fútbol (o de otros deportes) marca más tendencia que los modelos profesionales.

 

¿Qué esconden los spornosexuales?

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Toda moda o movimiento cultural tendrá más probabilidades de éxito si hay condiciones sociales que favorezcan su expansión. No solo es la fuerza de la publicidad y de los medios de comunicación que imponen y crean nuevas representaciones en el imaginario popular, se necesitan expectativas generales y personales para que asienten.

Más allá del dinamismo de los movimientos culturales, existen patrones que se incorporan a la vida cotidiana.

El cuidado del cuerpo es un aspecto ya internalizado y sabemos que de él depende nuestra salud física y emocional. No solo hay que sentirse bien, hay que verse bien.

Sin embargo, los entrenamientos excesivos, las dietas sin control nutricional, el uso de anabólicos, y paradójicamente la idea de “cuanto más me exijo, mejor me siento” pueden ser comportamientos compensatorios para adquirir confianza y seguridad personal que no se pueden lograr de una manera más flexible y saludable.

En este caso, el cuerpo “trabajado” y exhibido en las redes sociales sirve de “pantalla” para encubrir temores e inhabilidades sociales.

En el otro extremo, la conducta vanidosa y la preferencia por el porno como estímulo de excitación le proveen al sujeto refuerzos positivos que incrementan su ego.

 

¿Metrosexual vs. spornosexual?modelo2

Tanto los hombres como las mujeres hacemos cosas para sentirnos bien con nosotros mismos y para ser confirmados por los demás. En esta búsqueda, y casi sin darnos cuenta, incidimos en el entorno. Vivimos en medios sociales donde la interacción es constante y a partir de ella resultan experiencias que se incorporan al conocimiento personal.

Si el cuerpo masculino tuvo que desgarrar las vestiduras de diseño para emerger con toda su dimensión varonil, ha sido también por las demandas femeninas. Basta de elegancia, tratamientos capilares y modales de salón, un poco de la hombría más carnal no viene nada mal.

Ellas esperaban músculos y compromiso. Solo recibieron un selfie. Es lo que los spornosexuales pueden ofrecer.

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