Los misóginos: la cara oculta de los maltratadores

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Probablemente para muchas personas es nuevo escuchar este término, y no es que me lo haya inventado.

La Real Academia de la Legua Española lo define como un adjetivo para identificar a los “hombres que odian a las mujeres, y manifiestan aversión hacia ellas o rehúyen su trato”.

Los hombres  misóginos son los que se caracterizan e insisten en mantener a “su mujer” bajo su autoridad, control y protección.

Este tipo de hombres por lo general no aceptan la superioridad intelectual de su pareja, disfrutan enormemente haciendo llorar a una mujer, y se sienten plenamente halagados y hacen alarde cuando sus compañeras sexuales le ruegan, le piden disculpas frecuentemente, le suplican, y le dicen que no pueden vivir sin ellos.

Los misóginos también se caracterizan porque ellos si pueden ser infieles empedernidos, pero no son capaces de tolerar una infidelidad de sus parejas, y hasta las amenazan de muerte.misóginos6

Tienden a rechazar a las mujeres cuando son más inteligentes, independientes y realizadas.

No son capaces de aceptar el cambio tradicional del rol de la mujer, y lo condenan como una amenaza a la violación de la naturaleza humana.

Muchos de estos hombres están convencidos, y porque así se los han hecho creer desde muy pequeños, que las mujeres son intelectualmente, mentalmente y espiritualmente inferiores.

Cuando se casan, estos hombres son muy manipuladores con sus esposas, y las tratan de convencer de que ellas son “la pequeña maravilla”, “la reina del hogar”, “que él la hace dichosa como mujer”, “que nadie la va a querer y hacer feliz como él”, “que él es el único que la complace en todo”, “Que otras mujeres la envidian por estar con él”, “que él es el amo y dueño de su ser”.

Algunos misóginos pueden aparentar ante los demás como las más románticos del mundo, pero cuando están solos en casa, por el más mínimo pretexto se convierten en toda una “bestia”, y fácilmente pierden el control, gritan vociferan y humillan a su pareja haciéndola sentir culpable de sus reacciones violentas.

Luego “aparentemente” se arrepienten y buscan la reconciliación, pero para sus adentros se dicen así mismos “qué bueno que reaccioné así, para que aprenda y la próxima vez me respete y sepa quién es el que manda y tiene el poder”.

Como podemos ver, estos hombres son sumamente posesivos, controladores y celosos.

Les exigen a sus parejas que renuncien a sus gustos, estilos, círculos sociales y trabajo para poder tener mayor control sobre ellas.

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Tipos de mujeres que se relacionan con misóginos

Los misóginos generalmente van a dedicar su atención a las mujeres exitosas, inteligentes, muy trabajadoras y seguras de sí mismas.

Esto es así porque ellos tienen un elevado ideal de lo que debe ser la mujer y por eso buscan lo mejor, pero también porque solamente ellas representan un reto a su inteligencia y habilidades de seducción, lo que convierte el proceso de conquista en algo muy emocionante e intenso.

De parte de las mujeres, si cuentan con esas características ¿qué las lleva a involucrarse sentimentalmente con un misógino?, ¿por qué no se dan cuenta del peligro que representan y más bien caen en sus manos con relativa facilidad?

La respuesta tiene mucho que ver con que, pese a su éxito externo, estas mujeres tienen ciertas debilidades o carencias emocionales, en algunos casos las arrastran desde su infancia, otras son resultado de la educación que recibieron o de sus circunstancias de vida, y unas más son derivadas de sus mismos logros profesionales.

Una forma de englobar la problemática de fondo que afecta a todos estos tipos de mujeres para hacerlas más propensas a involucrarse con hombres misóginos, es que son dependientes emocionales.

Pese a que tengan éxitos laborales y económicos, sentimentalmente hablando están muy necesitadas de recibir cariño o protección, señales muy propias de la codependencia que padecen.

En el momento en que el misógino vive la etapa de euforia y optimismo que implica el inicio de la relación, cuando más ilusionado y entusiasmado está, al mismo tiempo empiezan a surgir sus miedos.

Le preocupa que ella abuse de él de alguna forma, no lo tome tan en serio, lo manipule o, peor aún, que más adelante lo abandone.

Para evitar eso, comienza una campaña intensiva para obtener el dominio de la relación.

El pensamiento que obsesiona al misógino a partir de ahí es el control total, quiere tener vigiladas y supervisadas todas las áreas de vida de su pareja para decidir qué es lo que permite y lo que no, así como eliminar todo aquello que considere una amenaza.

Por eso es que de un momento a otro y sin aviso previo el misógino pasa a la fase del patán, lo que significa que en algunas ocasiones va a estallar en furia y a dirigir críticas o comentarios ofensivos, humillantes y descalificatorios en contra de su pareja.

Estos ataques tienen como objetivo adquirir el dominio que tanto busca, así como también ir minando la autoestima y seguridad de la mujer para que se sienta incapaz e impotente de actuar.

Esta batalla por el control no responde a un plan detenida y fríamente calculado por parte del misógino, es más bien una respuesta automática, en gran medida inconsciente e impulsada por el temor, aunque sí completamente voluntaria, es decir que se da perfecta cuenta de lo que hace.

Asimismo, en el comienzo de la relación las agresiones suelen ser más sutiles y menos violentas, pero conforme más tiempo pasa y el misógino va adquiriendo mayor poder, sus ataques suelen ser más virulentos y despiadados.

Hay misóginos que pueden llegar a sentirse celosos de los hijos, los ven como rivales o competidores en la atención de su pareja.

Entonces el tiempo que ella dedica a cuidar y atender a sus pequeños, para el misógino se convierte en el arma perfecta para acusarla de que no lo quiere lo suficiente, no se interesa por él o no le preocupa la relación, con lo cual va llenándola de culpas que la impulsan a darle más atención a él en detrimento de sus hijos.misóginos2

En otros casos, los misóginos pueden enfocar sus ataques contra los pequeños para lograr que la mujer, en aras de protegerlos, ofrezca disculpas y se someta por completo a sus mandatos.

Asimismo, otros misóginos pueden tratar de convertir a los hijos en sus aliados.

Para lograr esto se transforman en padres especialmente consentidores y protectores, al mismo tiempo que ridiculizan, denigran o minimizan el comportamiento de la madre señalando lo incompetente o poco cariñosa que es, el escaso tiempo que les dedica o la forma tan egoísta en que actúa.

 

En consecuencia, no importa de qué manera se comporte la mujer con sus hijos, de todos modos ella siempre quedará como una mala madre y los niños se van a ver involucrados en la batalla por el control e igualmente serán susceptibles de sufrir graves daños psicológicos por el caos y los altos niveles de agresión.

 

Una de las razones por las cuales las mujeres se sienten tan halagadas y complacidas cuando inician su relación con los misóginos es porque ven que ellos experimentan una enorme atracción y admiración por ellas.

Se muestran tan apasionados y entusiastas en su compañía, les profesan tanta adoración y las colocan en un pedestal tan elevado que resulta irresistiblemente seductor para cualquiera.

Pese a lo adulador y gratificante de esta conducta, las mismas mujeres no alcanzan a darse cuenta del grave peligro que encierra.

 

Una idealización tan extrema como la que hacen los misóginos lleva en sí misma la semilla del desengaño, la frustración y el fracaso.

Ninguna mujer, por muchas cualidades y virtudes que posea o por más que se esfuerce, jamás estará en posibilidades de cumplir enteramente con esas expectativas.misóginos4

En algún momento va a fallar o a cometer un error y entonces el misógino de inmediato lo interpreta como una señal de que es defectuosa o incapaz, que no está a la altura de la posición tan encumbrada en que la había colocado.

Para complicar aún más la situación, las necesidades, deseos, gustos y opiniones del misógino son muy cambiantes.

Por la mañana puede gustarle una cosa y para la tarde otra muy diferente, lo que vuelve materialmente imposible que la mujer tan siquiera haga el intento de cambiar y adaptarse a sus exigencias con tal de complacerlo, porque muy rápidamente se verá enfrentada al fracaso y a la correspondiente avalancha de recriminaciones e insultos por su “imperfección”.

A las mujeres con parejas que sospechan que puede ser un misógino, por favor, llamad al 016 o explicar lo que ocurre a amigos o familia. Rompe la relación y huye.

No al maltrato.

 

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