El fin del coronavirus, el día después.

¿Qué ocurrirá el día después del fin del Covid-19? ¿Os lo habéis preguntado alguna vez? Es difícil responder sin que vengan a nuestra memoria multitud de películas y libros que hablan del primer día después de una epidemia o el fin del mundo que conocemos. Quizás hayamos visto o leído sobre estos temas que lleguemos a pensar que estemos viviendo en una película.

¿Conseguiremos acabar con el Covid-19? Llegan rumores desde China que otro virus derivado del Covid-19 está saliendo de su letargo y ya hay contagiados. ¿Terminaremos con todo esto?

 

Nos quedan muchos pasos, meses, fases que atravesar para llegar a lo que se ha dado en llamar “La nueva normalidad”. Y nadie sabe qué es eso. No seremos los mismos. Tendremos que olvidar las fiestas multitudinarias, los abrazos, los besos, los saludos dando la mano. Terminaremos por acostumbrarnos a un pequeño saludo a lo japonés sin manos y sin abrazos. ¿Podéis imaginaros eso? ¡¡Si lo llevamos en nuestro ADN!! No sé si sabremos “comportarnos”.

Y qué decir tiene los que han desarrollado un miedo patológico al virus. Tendrán que pasar por la fase de la desensibilización sistemática y quizás necesiten tratamiento de personas expertas.

Es un miedo patológico a contagiarse o a contagiar a algún ser querido en riesgo por enfermedad o edad. ¿Dejaremos las mascarillas o viviremos como en China a integrarla en nuestra rutina diaria? Y los guantes. ¿Te atreves a salir sin guantes sabiendo la cantidad de virus y bacterias que nos han dado a conocer en la época de la primera cuarentena? Yo no sé si aceptaré a salir sin guantes…

No sabemos cómo ni cuándo volverán a llenarse las gradas en los partidos de fútbol o en un concierto o en unas fiestas de cualquier pueblo de toda la geografía.

 

Esta desensibilización sistemática deberá hacerse poco a poco. Impedir que se convierta en un acto o hecho traumático. Poco a poco, cada uno a su ritmo. Primero cerca de casa, después un poco más lejos y así llegar a poder ir a su trabajo con normalidad.

Pero ¿habrá trabajo? Se ha ido improvisando sobre todo en el campo del trabajo. Ahora teletrabajamos y eso nos ha enseñado a que podemos vivir en casa sin salir porque tenemos el trabajo en casa. Nos aislaremos del mundo y nos cerraremos en nosotros mismos: dejaremos de ser seres sociales. Puede incluso que llegamos a padecer lo que los especialistas llaman “’fiebre de cabaña”. Es un término de origen desconocido de principios del siglo XX. Trataba de definir la reincorporación a la rutina diaria de los trabajadores que vivían meses en aislamiento en cabañas por las inclemencias radicales del tiempo. Desarrollaban un miedo visceral a salir fuera del conocido encierro donde nada podía afectarle.

En cualquier caso, es difícil predecir lo que va a ocurrir porque nunca hemos vivido una pandemia.

¿Cómo viviremos? ¿Cuáles serán nuestros trabajos? Porque la ley del derecho al trabajo ya había sido pisoteada por los gobiernos, sindicatos y patronal…. Había trabajo basura y la economía cada vez más hundida. Si aquello nos parecía malo esperemos ver qué ocurre con los famosos ERTES que terminarán siendo ERES. Nada se sabe y esa incertidumbre es la que nos provoca el pánico a lo que está por venir.

 

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