Quemagrasas y captagrasas, ¿funcionan o son otra leyenda urbana de internet?

 

Queremos saber si estos productos tienen efectos reales en la pérdida de los pliegues grasos.

Fuente: Jordi Sabaté

 

L-carnitina, glucagón, metionina, taurina, colina, inosina, lecitina, piruvato, efedra, óxido nítrico, ácido linoleico conjugado, creatinina, etc., son algunos de los nombres de las moléculas que supuestamente permitirán que nuestro cuerpo queme los excedentes de grasa que acumulamos en la tripa o los muslos casi sin necesidad de movernos del sillón. O al menos así lo aseguran algunas publicidades…

 

Se pueden encontrar en forma de suplementos comerciales en las tiendas de nutrición, dietética o culturismo, así como en comercios online como Amazon o El Corte Inglés, muchas veces sin una referencia expresa a que puedan ser productos destinados a las personas que practican ejercicios intensos, por lo que podemos inferir que todos podemos recibir sus beneficios si los compramos y los tomamos.

Por otro lado, en internet proliferan cientos de páginas web ofreciendo alternativas naturales a los quemagrasas comerciales y asegurando que funcionan igual de bien o mejor: algas, limón, café, té verde, guaraná, lácteos, agua fría, etc. ¿Existen de verdad los quemagrasas o son un cuento, un mito que se mueve sin control por la red? Andrea, una socia y lectora del eldiario.es nos ha pedido que lo averigüemos.

 

Aceleradores metabólicos

Para ello hemos hablado con Darío Pescador, biohacker, culturista y autor del libro Operación Transformer. “Los quemagrasas existen y la mayoría funcionan, aunque no en todas las circunstancias ni para todos los perfiles”, asegura Pescador, que prosigue: “pero su efecto es muy limitado y sin duda mucho menor de lo que se asegura en las publicidades, que lo venden como una píldora milagro, cosa que no son en absoluto”.

 

A partir de esta declaración, Pescador explica que la mayoría de estas sustancias tienen un efecto acelerador del metabolismo porque son estimulantes: “se basan en moléculas similares a la cafeína, la efedrina -el principio activo de las anfetaminas- y otros estimulantes”. De ahí que se proponga el café, el guaraná o el té como quemagrasas naturales, aunque Pescador matiza que en el caso del té verde, son otros los procesos que le hacen reducir la grasa abdominal.

 

“El té verde es rico en catequinas, que son sustancias antioxidantes que actúan sobre la grasa del abdomen, pero solo si la persona hace ejercicio intenso”, explica. De modo que no sirve de nada tomar píldoras o tazas de té verde y sentarse en un sofá, ni siquiera hacer vida normal. Respecto a la efedrina, este era el componente principal de las primeras píldoras de Herbalife -una empresa de la que ya describimos sus pormenores en otro artículo- y lo que lograban era que la persona perdiera peso a base de estar sobreexcitada.

No funcionan comiendo pizza en el sofá

El problema era que uno no dormía con las píldoras de Herbalife -con las consecuencias que esto puede traer-, por lo que acabaron prohibiéndolas y ahora Herbalife las hace a base de cafeína. Pero el objetivo es el mismo: tener el metabolismo acelerado. No dormir inhibe la síntesis de la hormona de la saciedad, la leptina, con lo que a largo plazo la persona acaba engordando.

 

Pescador concluye que los quemagrasas “algo ayudan siempre y cuando uno los acompañe de ejercicio intenso y una alimentación sana, es decir equilibrada y baja en azúcares; de lo contrario no sirven para nada, porque si los usamos y a la vez ingerimos azúcares, tendremos los niveles de insulina altos y por tanto el metabolismo por un lado quemará primero el azúcar y por el otro enviará las grasas a acumularse.

 

En resumen: los quemagrasas no funcionan desde el sofá de casa mientras comemos pizza, porque lo que consuman los quemagrasas lo repondremos con la alimentación si esta es alta en harinas refinadas y azúcares. Además, tal como destaca Pescador, “el cortisol, que es la hormona que el cuerpo secreta cuando estamos nerviosos y acelerados, baja los niveles de azúcar en sangre, con lo que la sensación que se tiene es de que necesitamos azúcar, por lo que lo buscaremos en cualquier cosa dulce”.

L-carnitina y otros compuestos

La L-carnitina es un compuesto fundamental para que los ácidos grasos de cadena larga entren dentro de las mitocondrias, que son los órganos celulares encargados de utilizar las grasas como energía, es decir quemarlas. Sin L-carnitina o con niveles bajos, tendemos a quemar menos grasas y por tanto a acumularlas, aunque lo normal en una persona sana es que esta molécula no falte y sea el propio cuerpo el que la sintetice.

 

Pero en base al principio de que la L-carnitina ayuda a quemar grasas, se venden desde bebidas isotónicas que la incluyen a píldoras con extracto -ya que la carne roja es rica en este compuesto- e incluso inyecciones aplicadas en la barriga. Y lo cierto es que la L-carnitina funciona como quemagrasas, pero solo en cantidades de unos cuatro gramos diarios, que se consideran altísimas y supondrían muchos litros de bebida isotónica diaria.

 

Además, solo funciona tras una ingesta sostenida de más de seis meses tomando esos cuatro gramos y la L-carnitina es un suplemento bastante caro. A partir de entonces se empiezan a notar sus efectos… pero solo cuando se hace ejercicio intenso. Una vez más, el ejercicio intenso y la dieta equilibrada son necesarios para que funcionen los quemagrasas. Y en el caso de la L-carnitina, también es importante tener el dinero suficiente.

 

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