El amor en los tiempos del WhatsApp o Amor por Whatapps…..

Enviamos más emoticonos y mensajes que abrazos y besos reales. Salvemos las relaciones naturales y desplacemos las digitales.

Llevo ya tiempo pensando que ya no amamos con la misma intensidad que cuando no existía el teléfono o el móvil. ¿Por qué ya casi no nos besamos y nos abrazamos? Antes cuando tardábamos días en vernos nos fundíamos en abrazos que nos derretían o nos besábamos como si fuéramos a taladrar las mejillas del otro.

 

Ahora eso ya no ocurre porque estamos todo el día whatsappeando y diciéndonos lo mucho que nos queremos o nos echamos de menos con emoticonos, de corazón o sin corazón.

 

Emoticonos románticos que solemos utilizar 

Porque los hay sin corazón, para los que buscan la diplomacia y la corrección hasta por WhatsApp. Yo siempre pensé que las emociones estaban para descargarse, no que se descargaran las emociones. Si buceas por Internet te encuentras cientos de webs como estas Descárgate emociones para el móvil. Al menos de momento, no te cobran por ello.

Desde el lunes he hecho el ejercicio de ir contando las veces que he dicho “te quiero” por WhatsApp (250 veces) y que he usado otras 200 el emoticono con el beso y el del corazón para hablar con mis amigos.

La condición de Verdasco para el ‘sí quiero’ con Ana Boyer: separación de bienesLa condición de Verdasco para el ‘sí quiero’ con Ana Boyer: separación de bienesCristina RodrigoEl tenista, aconsejado por sus gestores, prefiere que cada uno conserve su propio patrimonio y que los beneficios individuales los gestionen con total autonomía.

 

A quien más se lo he enviado es a mi amado Tomás, que me da los buenos días y las buenas noches todos los días desde hace años. Da igual lo lejos que esté, nunca se olvida. Le amo más ya por móvil que en persona. Por eso ahora cuando paso un rato con él a solas, lo beso y lo abrazo más y más fuerte.

 

¿Y sabéis cuantas veces he besado o abrazado de verdad desde que comenzó la semana? Pues pocas… A mi compañero Borja para darle el pésame porque murió su abuela esta semana, a mi hijo porque lo hago a diario, ha heredado la sensibilidad de su madre, a mi ex jefe al que echo de menos cada día y cada vez que nos vemos nos achuchamos, a mi Ximo que curra como nadie y cada noche cuando me voy le planto un beso, a Blanca que me rescató de mi peor momento de la semana y vino a escucharme y abrazarme. Somos Telma y Louis. Y a la pelirroja con la que desayuno casi todos los días porque sin ella no estaría donde estoy. Es mi familia.

 

Hay emoticonos de corazones de todos los colores y formas

Pero WhatsApp también tiene efectos adversos. Un mensaje que llega en un mal momento o que al leerlo no consigues descifrar el sentido que le ha querido dar el autor puede ser demoledor. Me ha pasado varias veces esta semana. Creo que deberíamos releer las cosas antes de enviarlas ¿O acaso no tienes que tirar de la anilla antes de lanzar la granada?

 

A veces os habrá pasado que enviáis algo que el receptor no entiende y se lía una buena… que no logras arreglar hasta que llamas para explicarte. O los dichosos grupos dónde cada uno dice lo que quiere y a la hora que quiere. Yo los suelo silenciar un año. O cuando metes la pata y envías un mensaje a la persona equivocada. Tierra trágame. Nos pensamos que el WhatsApp nos une más y lo que hace es alejarnos.

 

Coincido con Peio H. Riaño que si Kafka hubiera tenido Whatsapp lo habría tumbado. Escribía a todas horas a su amante, tal y como podemos leer en el volumen Cartas a Felice, publicado por Nórdica. ¿Habrá alguien recopilando los whatsapp de los amantes y enamorados de la era actual? Porque el móvil sólo permite almacenar un número limitado por sistema. Aunque me dicen que hay opciones para recuperar historiales de conversación. ¡Que alivio ¡

 

Hay quienes defienden los beneficios de la aplicación al comienzo de la relación de pareja, pero que se puede volver en contra con el paso del tiempo. Surgen los celos y las desconfianzas. Me comenta un compañero que él nunca whatsappea si su chica esta delante. Y yo me pregunto, ¿dónde esta la confianza?

Tantos besos y en la vida real, ninguno. Yo he contado los besos y los “te quiero de hoy” y me he quedado pasmada. En la vida real no digo Te quiero ni voy repartiendo besos como loca.

¿Dónde han quedado los tiempos del cortejo? EL temor a ese primer beso en los labios suavecito.

Lo de Whatsapp no es real y nos apoyamos en ello,

¿A dónde vamos a llegar? Amor, sexo a distancia… Calentones enfermizos… No es real. No es REAL.

Dejemos un rato el móvil y miremos a nuestro alrededor. Recuerdo la chica esa que repartía abrazos en un Centro Comercial por la voluntad. ¿Llegaremos a eso???

NO POR FAVOR!!!!

 

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