Qué sentirás tras la muerte de tu madre

Isabel se había imaginado, muchas veces, la muerte de su madre. Ella tenía una demencia en fase severa, y ya le había dado muchos sustos, así que intentaba prepararse para ese momento. Pero cuando llegó el final, supo que nadie puede prepararse por mucho que lo intente. El dolor, cuando amas a esa persona, es tan fuerte, que deja en nada cualquier simulación previa. Isabel se enfrentaba a una de las situaciones más difíciles que le podían ocurrir en la vida, y no sabía cómo hacerlo.

La experiencia le ha hecho comprobar que es cierto lo que muchos expertos dicen sobre cómo las personas afrontan el dolor: no existe una fórmula, cada uno lo hace como puede.

La primera sensación es de aturdimiento. La persona que ha perdido a un ser querido no termina de creérselo. Cuando la avisaron de que su madre había fallecido luchó con el personal de la funeraria para que la esperasen. Ella necesitaba ver el cuerpo de su madre. Necesitaba volver a besarla y acariciarla. Cuando la tocó y sintió que estaba fría, le fue más fácil aceptar que se había marchado. Aun así, todo lo que vino después lo recuerda como un ritual. Su madre, cuando todavía estaba bien, muchas veces le había preguntado: “¿cómo será mi funeral?”. Así que Isabel, cuando todo terminó, se imaginaba contándole todos los detalles.

 

Según los expertos, ese entumecimiento por el que se atraviesa puede ser de gran ayuda para conseguir pasar por todos los trámites que acompañan la muerte de una persona: ponerse en contacto con los familiares, organizar el funeral…

 

Es muy doloroso ver cómo entierran a la persona que más has querido en tu vida, pero, a veces, es conveniente porque, cuando el tiempo pase, puede producirte un profundo pesar no haber estado presente.

 

Después comienza el dolor. Se da paso a una profunda tristeza. En ocasiones, se siente desesperación, anhelo, soledad. Isabel no terminaba de entender que su madre se había ido para siempre. Esperaba encontrársela otra vez. Se mentía en su cama, en busca de su calor, como si las sábanas pudieran abrazarla. Pero solo encontraba vacío, un hueco que no llenaba nadie. Llorar a solas es lo que más la aliviaba. No tenía que justificarse ni explicar nada, solo llorar. Ese llanto le hacía sentir más cerca a su madre.

 

La ira. Aunque la muerte no es culpa de nadie, a veces, uno se siente enfadado con los médicos, a los que responsabiliza de no haber hecho lo suficiente, o con los familiares y amigos que no estuvieron cerca. En ocasiones, uno se siente resentido con la persona que se ha ido por haberle dejado solo. Isabel no sintió ira. Quizá, aunque no lo quería reconocer, sabía que ese momento estaba cerca.

 

La culpa. Cuando tu ser querido muere, hay imágenes que acuden a tu cabeza. Y recuerdas todo aquello que te hubiera gustado decir, pero que no dijiste. Las actividades que podrías haber realizado y que no llevaste a cabo. Las veces en que perdiste la paciencia, los besos que no diste. Te puedes llegar a sentir culpable por seguir viviendo ahora que tu ser querido ya se ha ido. Nadie puede tener la muerte bajo control. Es preciso, aprender a aceptarla.

 

Hay personas que se sienten aliviadas cuando su familiar muere porque llevan mucho tiempo cuidándole, luchando contra una enfermedad. Y ese pensamiento, les hace sentirse culpables. Sin embargo, esa sensación es natural.

 

Tras la muerte de nuestro ser querido, la persona atraviesa por periodos de agitación. Después, comienza la tristeza, el retiro y el silencio. En cualquier momento, surgen manifestaciones de dolor. Situaciones desencadenadas por personas, lugares, objetos que reavivan los recuerdos. Incapaz de controlar sus sentimientos, muchas personas se sienten tentadas por mantenerse alejadas de su entorno, que no entiende su dolor ni lo comparte. Sin embargo, los expertos recomiendan volver a realizar las actividades normales.

 

Isabel no soportaba salir con sus amigos, pero, en seguida, volvió al trabajo. Mantener su cabeza ocupada resultó ser el mejor bálsamo.

 

Miedo. La pérdida de una persona importante en tu vida puede producir una serie de temores. Puede provocar hasta ataques de pánico. Su muerte recuerda tu propia muerte y el miedo a afrentarse a la vida sin ella.

 

Isabel sentía un enorme vacío, un pozo al que le daba miedo asomarse. Estaba perdida, como si le hubieran cortado las raíces. Tenía miedo de no ser lo suficiente fuerte como para afrontar las dificultades. Toda esa fuerza que su madre le proporcionaba había desaparecido.

Síntomas físicos. El dolor no solo es un proceso emocional, también conlleva problemas físicos: fatiga, náuseas, el sistema inmunitario se deteriora, aumento o pérdida de peso, dolores, molestias e insomnio.

 

Isabel, tras la muerte de su madre, era incapaz de comer, perdió mucho peso. Y por la noches le era muy difícil conciliar el sueño.

 

Aparece, después, un periodo en que se piensa en la persona que se ha perdido. Se repasan una y otra vez los buenos y malos momentos que se pasaron juntos. A Isabel le gustaba sentarse y recordar los primeros días del otoño, cuando sacaba a pasear a su madre y todavía hacía calor. Cerraba los ojos y ahí estaba.

 

A medida que pasa el tiempo, el dolor disminuye. Es posible pensar en otras cosas e, incluso, mirar hacia el futuro. Sin embargo, esa sensación de haber perdido una parte de uno mismo nunca desaparecerá del todo.

 

A Isabel le gustó descubrir esta última etapa del proceso. Si algo le horrorizaba era imaginar que sería capaz de olvidar a su madre. Olvidarla sería desprenderse de una parte importante de sí misma. Ella no quería olvidar, ella quería aprender a convivir con la ausencia de su madre, con su recuerdo. Deseaba tenerla presente cada día.

 

Sara Rivera

Psicóloga de Sanitas Residencial Las Rozas

4 comments

  1. Claudia dice:

    GRACIAS ..LEER ME AYIDA A SOBRELLEVAR EL DOLOR TANN GRANDE QUE TENGO AHORA …LA FALTA DE MIS PADRES REPENTINAMENTE Y EN LAPSO CORTO DE TIEMPO…GTACISS POR ENVIAR LECTURAS…ABRAZOS

    1. Nuria dice:

      Gracias a ti por buscar consuelo en mi web!! Un cariñoso saludo!!

    2. ana dice:

      Hola claudia, yo paso lo mismo que tu….y la tristeza aveces invade tanto nuestro ser w no somos capaces de ver más allá….poco a poco iremos viendo el camino para seguir hasta que llegue el día de reunirnos con ellos. un besito no estas sola…!!!!

  2. Conchi dice:

    Hola a todas. Mi madre falleció hace 6 meses de cáncer.Se lo detectaron en abril de este año y 17 días después, el 2 de mayo falleció.
    Ha sido todo tan rápido que a veces no me lo puedo ni creer y más ahora que se va acercando las navidades me entran más recuerdos. Me gusta mucho este blog me reconforta leer estos artículos.
    Un besito.

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