Sexo para padres primerizos

Autor: | Publicado en Salud Sin comentarios

 

Las nuevas tareas de los padres aumentan el cansancio y disminuye las ganas de tener sexo.

  • La mujer tras el parto está muy mediatizada por los cambios hormonales
  • En el hombre, los factores psicológicos y sociales son más determinantes
  • Es importante para la pareja tomar como una prioridad las relaciones sexuales

Dicen que reinventarse es uno de los mayores signos de inteligencia que puede demostrar un ser humano, sobre todo, en épocas de crisis o en tiempos difíciles. Precisamente, ésa es la clave para afrontar la nueva situación a la que se enfrenta una pareja, justo después del nacimiento de un hijo: reorganizar una nueva vida y, con ello, reinventarse en muchas facetas, incluido el sexo.

 

Según varios estudios, se ha visto que la mujer sufre una serie de cambios físicos y hormonales que hacen mella en su deseo sexual y, por ende, en las relaciones sexuales de la pareja, pero ¿qué pasa con los hombres? En ellos también hay un cambio importante, que tiene más que ver con las circunstancias sociales. “Hay factores comunes que afectan por igual a los dos miembros, pero la mujer está muy mediatizada sobre todo por los cambios hormonales, mientras que en el hombre los factores psicológicos y sociales son más determinantes”.

 

El hombre se encuentra en una situación respecto a su pareja que le desorienta. Le cuesta comprender, explica este experto, por qué a su mujer un día le apetecen bastante las relaciones sexuales y a los dos días es rechazado rotundamente. “No sabe a ciencia cierta qué rol debe tener en el nuevo triángulo que se ha formado, y cómo encajar el rol de compañero sexual con el de pareja y padre”.

Así también lo advierten la investigadora Sari van Anders, PhD, de la Universidad de Michigan (EEUU) y sus compañeros, quienes diseñaron un estudio publicado en la revista científica ‘The Journal Sexual of Medicine’ en el que examinaron la sexualidad durante los primeros tres meses después del parto centrándose en los varones. Los investigadores encontraron que “ellos experimentan cambios en la sexualidad, al igual que las mujeres, sólo que en los varones los aspectos sociales y psicológicos ocupan un papel más relevante”.

 

El hombre, comenta Galván, tiene dudas sobre si es adecuado física o éticamente tener relaciones sexuales poco tiempo después tras el parto (por supuesto debemos aclarar que no hay absolutamente ninguna contraindicación para mantenerlas pasada la cuarentena). “Su conducta es dubitativa, prefiere ceder la iniciativa sexual a su pareja para no contrariarla ni sentirse impositivo, lo que paradójicamente a la mujer le hace sentirse no deseada por él”, expone.

 

La sintonía de la pareja

 

El estrés, los nuevos horarios y organización hacen disminuir la frecuencia en las relaciones en los nuevos papás. “El cansancio que provoca la cantidad ingente de nuevas tareas inhibe el deseo sexual (también en los hombres, es un mito el que éste siempre tenga deseo sexual). Y siempre decimos en sexología que el deseo tiene inercias: cuantas menos relaciones sexuales hay, menos deseo se va teniendo”, asegura Galván. Por eso, insiste, es muy importante que estas parejas se tomen su sexualidad como una prioridad y vaya retomando las relaciones de forma paulatina.

En la etapa postparto, mantiene Rosa Collado, psicóloga y especialista en sexología y psicoterapia integradora del centro madrileño de Psicología Álava Reyes de Madrid, hay que respetar el periodo de cuarentena para que el cuerpo femenino y el suelo pélvico de la mujer se recuperen con normalidad, por lo que el sexo con penetración se desaconseja. Tras este periodo las relaciones cambian modificándose la frecuencia y el lugar. “La intimidad es algo importante para la pareja y hay personas a las que les incomoda tener el bebé al lado durante las relaciones sexuales o les hace perder la atención en el propio placer, estando más sensibles a cualquier pequeño movimiento del niño que al juego sexual o la relación con su pareja”, comenta.

 

Ésta es una etapa más que hay que afrontar en sintonía con la pareja, de lo contrario, “puede hacerse muy larga y convertirse en una situación frustrante que elimina algunos de los placeres de la vida -en este caso el sexo-“, asegura Collado.

 

Hay que aceptar, insiste esta especialista, la especial relación de la madre con el bebé y hablar de lo que supone para el hombre y poder así manejar sus sentimientos de exclusión con naturalidad para que no impida que él pueda desarrollar su paternidad. “La mujer debe permitir ese lugar, y madurar juntos en este nuevo papel. El hombre que asume su paternidad, acompañará a la mujer en su adaptación física y psicológica, favoreciendo el amor entre los dos y aumentando su propia complicidad. Poco a poco, la situación volverá a la normalidad”. Eso sí, “es esencial seguir manteniendo vivo el factor sorpresa”, mantiene Collado.

Recomendaciones prácticas

Permítanse cierta ralentización en su vida sexual, pero no dejen que se inmovilice. Márquense como una prioridad seguir manteniendo relaciones sexuales. Las primeras semanas, por ejemplo, que sean relaciones sexuales ‘menores’, no todas tienen que culminar en la penetración.

El objetivo en esta primera fase debe ser disfrutar juntos, no el desempeño sexual.

Establezcan las dos reglas de la iniciativa sexual: cualquiera de los dos tiene el permiso de expresar su deseo sexual en cualquier lugar y momento y cualquiera puede contestar que en ese momento no desea tener relaciones (es importante aclarar que no es que no se desee al otro, es que no se desea en ese momento).

Mantengan la sexualidad menor: díganse piropos, acaríciense, dúchense juntos…

Hablen mucho de todo, pero también de su vida sexual.

Es muy importante mantener el sentido del humor y la afectividad.

Divertirse, seducir al otro, elogiar sus dotes, hablarle de qué le hará cuándo el niño duerma. Y cuando haya menos tiempo, practicar sexo rápido o cualquier práctica sexual que continúe estimulando el factor sorpresa.

Deja un comentario