Parasomnias en niños

Tal vez haya experimentado durante la noche que su hijo anda dormido de un lado a otro, o gritando y llorando durante la noche. Incidentes como estos, que incluye diferentes comportamientos durante los periodos de sueño del niño, son lo que se llaman parasomnias.

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Son comunes en la edad infantil y pueden ser más severas cuando un niño está más cansado de lo normal, tiene fiebre o está tomando ciertos medicamentos. También pueden ocurrir en periodos de estrés, pero normalmente desaparecen con el tiempo.

Muchos de estos episodios son inofensivos, infrecuentes y leves. Las parasomnias pueden suceder en niños normales al inicio de la infancia. Pueden suceder de forma esporádica y de forma rara frecuentemente pudiendo alterar el estilo de vida familiar.

 

En los niños existen 3 tipos de parasomnias: Parasomnias asociadas al REM, parasomnias asociadas al sueño REM y parasomnias de la transición sueño vigilia.

 

PARASOMNIAS ASOCIADAS AL  REM

 

El sueño REM tiene lugar durante la segunda mitad o última tercera parte de la noche. Durante el sueño REM, los ojos se mueven rápidamente, el sueño REM ocupa el 20-25% del sueño total del niño y es durante este sueño cuando tenemos los sueño más vividos.

 

Las Pesadillas son sueños angustiosos y de miedos, que normalmente despiertan al niño desde el sueño REM.

La historia de la pesadilla en el niño es muy compleja pero parece muy real.

Las pesadillas son más apropiadas en niños con cierto nivel de desarrollo mental, y los intereses y alrededores del niño suelen formar parte de los sueños.

Los niños suelen decir que tienen un buen sueño donde se han vuelto malos.

El niño está completamente despierto, alerta y consciente después del sueño. Normalmente se puede calmar al niño con facilidad después de una pesadilla, aunque puede ser difícil para el niño volver a dormir.niños3

Recuerde que las pesadillas son frecuentes en los niños, pero si pasan con demasiada frecuencia durante largos periodos de tiempo o bien tiene consecuencias diurnas o existe una pérdida de la cantidad de sueño (somnolencia, ansiedad y miedo a la cama), entonces es cuando se debe llevar al niño a un especialista en trastornos del sueño.

Ansiedad y estrés, una característica común, el nivel de maduración y desarrollo, la presencia de medicación o de una enfermedad psiquiátrica pueden aumentar la frecuencia de las pesadillas.

 

PARASOMNIAS ASOCIADAS AL NREM

 

Existen diferentes tipos de parasomnias asociadas al despertar, que se diferencian por pocos síntomas. Estas parasomnias normalmente suceden durante la primera parte de la noche cuando el niño está durmiendo. Cuando suceden, el niño está completamente o parcialmente dormido.

Él puede parecer confuso y desorientado, y si está medio dormido, puede ser difícil despertarlo. El niño después de este episodio, puede volver a la cama y seguir durmiendo rápida y tranquilamente. Normalmente no recordará nada de lo sucedido. Los diferentes tipos de parasomnias asociadas a despertar son:

 

Sonambulismo:

Si su hijo es sonámbulo, típicamente deambulará por la casa sigilosamente. Puede andar por la casa sin chocar con las cosas, y puede realizar actividades como si estuviera despierto, como coger un cojín o salir a la calle. Puede hablar aunque lo que dice normalmente es inteligible y confuso.

Es inusual que se hagan daño mientras deambulan. De hecho, molestar al niño mientras está deambulando puede producir que se lesione. Los episodios de sonambulismo normalmente son breves, durando sólo 5-15 minutos.

 

 

Terrores nocturnos:

Son episodios donde el niño se despierta de forma brusca, con un grito. Durante estos episodios el niño está despierto y dormido a la vez. Son las parasomnias más dramáticas y extremas y las que mas asustan y estresan al presenciar. Signos como agitación, sudoración, lloro, terror. Cuando esto ocurre es importante recordar que el niño no es conciente del episodio y típicamente no lo recordará. El niño se resistirá a que lo calmen y si se le intenta despertar, se dará cuenta que le cuesta mucho. Estos episodios son de 3-5 minutos de duración aproximadamente, pero ocasionalmente pueden ser un poco mas largos. Es importante que mientras este episodio suceda, proteger al niño. Los terrores nocturnos normalmente preocupan mas a los padres que al niño, que no recordará el episodio.

Algunas de las cosas que pueden hacer precipitar uno de estos episodios son: dormir menos o despertares nocturnos (por fiebre, dolor o ruidos), o experiencias psicológicas de miedo y/o estrés.

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Diferencia entre pesadilla y terrores nocturnos:

 

PESADILLA:  Son en sueño REM. Ocurren en la segunda mitad de la noche. Le cuesta volver a conciliar el sueño. Fácil de calmar. Recuerda los sueños. Poca actividad cardíaca y respiratoria. Alerta una vez despierto

 

TERRORES NOCTURNOS: Son en sueño NREM.  Ocurren en la primera mitad de la noche. Se duermen rápidamente. Dificultad para calmarlos. Memora parcial o nula del episodio. Importante actividad cardíaca y respiratoria. Confuso una vez despierto.

 

Despertar confusional:

Son episodios en los que el niño parece que se ha despertado completamente, pero está confundido o alterado. Puede estar alrededor de la cama llorando y golpeando. Puede ser que inclusive no le reconozca, puede llorar o hablar sin ningún sentido o incluso gritar. El niño puede resistirse a que le calmen y ser muy difícil despertarlo. Suelen ser episodios cortos de 5-15 minutos de duración.

 

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PARASOMNIAS DE LA TRANSICIÓN SUEÑO VIGILIA

 

Son episodios motores que ocurren antes de conciliar el sueño o bien al despertar.

 

Bruxismo:

El bruxismo consiste en el rechinar de los dientes mientras uno duerme, es muy común y puede afectar al 50% de los jóvenes.

Existen evidencias que sugieren que el bruxismo se puede asociar con problemas médicos y/o psicológicos, pero también pueden tener consecuencias en la calidad del sueño y por tanto con repercusiones en la alerta diurna.

En casos severos los dentistas proporcionan férulas dentales, que reducen el daño dental, pero el mejor tratamiento es disminuir el factor estresante desencadenante.

 

Movimientos rítmicos:

Sucede en dos terceras partes de los niños. En los periodos antes de ir a dormir el niño murmura o gime con intensidad variable a la vez que se van dando golpes en la cabeza o bien girando el cuerpo sobre sí mismos.

Estos episodios pueden ir aumentando de fuerza y en ocasiones crear lesiones. Los movimientos rítmicos suelen ir disminuyendo con la edad.

Aunque son episodios frecuentes si le preocupa la severidad y la frecuencia es importante consultar con un especialista de trastornos del sueño.

 

¿Qué hacer si mi hijo tiene una parasomnia?

Si su hijo padece de parasomnia, existe ayuda disponible. El diagnostico de parasomnia se hace tras una revisión de la historia clínica y exploración física. La determinación de la aplicación de tratamiento depende de la severidad de los síntomas, considerar lo factores desencadenantes, valorar los riesgos de daño y/o lesión y resistencia al tratamiento previo.

Es importante diferenciar entre parasomnia y otros comportamientos nocturnos causado por otros trastornos del sueño. Por ejemplo en el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (el niño se puede despertar asustado por la dificultad al respirar que presenta) y la epilepsia nocturna.

 

Tratamiento de las parasomnias

Cuando tratamos las parasomnias existen dos principios básicos:

1) Proteger al niño de posibles lesiones

2) Aplicar las medidas higiénicas del sueño.

 

El tratamiento más efectivo de las parsomnias es descartar cualquier otro trastorno de sueño asociado como posible causa de parasomnia y así poder eliminar el factor desencadenante.

 

Tratamiento conductual:

El objetivo principal para el tratamiento de las parasomnias es la educación de los padres y del hijo, tranquilizarlos y explicarles que lo que sucede es normal y que actualmente ya existe un tratamiento disponible.

Cuando una persona adulta es educada y ha tranquilizado sus miedos, puede inclusive dar más por su hijo y explicarle detenidamente qué es lo que sucede en los episodios.

Esta tranquilidad por sí misma ayuda a que el número y la intensidad de los episodios disminuyan.

La posibilidad de que su hijo abandone la cama durante un episodio de parasomnia es rara, pero proteger al niño de posibles lesiones es todavía una prioridad.

Se recomienda que las ventanas tengan que estar cerradas, con seguros puestos y los objetos punzantes deberían estar fuera de su alcance.

Puede inclusive colocar una campanilla en la puerta para saber si abandona la habitación, y así entonces poder reconducir al niño de nuevo a su habitación.niños1

Si su hijo tiene parasomnia de movimientos rítmicos, antes que nada, tendrá que descartar otros trastornos asociados (autismo, epilepsia…). En caso de movimientos importantes y severos, habría que proteger al niño cubriendo la cabeza o con almohadas.

Los especialistas en trastornos de sueño con experiencia en parasomnias, pueden ofrecerle más información sobre otros tratamientos conductuales.

 

Tratamiento psicológico:

Estrés, miedo, ansiedad y preocupaciones empeoran las parasomnias. El especialista en trastorno del sueño tiene que detectar si alguna de estas causas podría ser el desencadenante ya que su tratamiento podría incluso resolver las parasomnias.

También es importante saber cuál es el comportamiento de la familia ante estos episodios, ya que ciertas conductas pueden favorecer la aparición de los episodios.

Tratamientos psicológicos, tales como relajación, terapia de imágenes guiadas han sido de ayuda en algunos niños. La presencia de enfermedades psiquiatritas puede contribuir y desencadenar en parasomnias. Identificar las causas requiere de la asistencia de un psicólogo o psiquiatra.

 

Tratamiento médico:

La medicación raramente se utiliza en las parasomnias típicas. La medicación solo se debería administrar en ciertas circunstancias:

  1. Cuando los tratamientos previos no han funcionado y los problemas del niño tienen una gran repercusión familiar
  2. Si el niño tiene peligro de autolesionarse.

 

Los niños que normalmente tienen que medicarse suelen tener episodios muy frecuentes, varias veces por noche.

 

 

Fuentes:

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