La hospitalización de niños. Impacto en ellos y en los padres.

Problemas generalizados en el niño hospitalizado

Existen una serie de variables que intervienen en una experiencia de hospitalización y que pueden influir en las reacciones del niño enfermo hospitalizado, la naturaleza de la enfermedad, la duración de la hospitalización, experiencias previas en hospitales y con médicos, la ubicación de la curación, comprensión de lo que les ocurre, el lenguaje que con él se utilice, la edad, sexo y desarrollo cognitivo.niños5

El enfermo se encuentra solo en un ambiente extraño; olores extraños y rodeado de gentes vestidas de formas extrañas. Allí no se sabe nunca lo que va a ocurrir. Desayuna casi de noche, cena de día. Por la noche encienden luces y le colocan termómetros o le pinchan. Todo ha cambiado; el sueño, las comidas. El hospital muestra así un paréntesis en su vida.

Existen muchas evidencias que documentan el serio problema e impacto psicológico que la hospitalización puede causar en los niños. Hay una gran variedad de síntomas y problemas de personalidad que se aprecian que pueden aparecer en el niño hospitalizado. Todos ellos a consecuencia del estrés y de la angustia.

Al principio el niño llora, sacude la cuna, mira continuamente hacía el lugar por donde puede venir la madre…

Luego se vuelve retraído, triste, inactivo…

En la última fase muestra indiferencia, un estado vegetativo

Apenas es observable en las hospitalizaciones actuales, porque la madre se ve sustituida por las enfermeras, así, cuando ve a la madre, el niño la rechaza.

Estableciendo una relación más estrecha con alguna enfermera en concreto. No es que este adaptado, lo que tiene es una gran dificultad para adaptarse, a la enfermedad, se podría decir, que se le añade más enfermedad.

Las reacciones más comunes en las experiencias de hospitalización, según el estudio de Zetterström, (1984), son;

  • Obsesión hipocondríaca o verdaderas alucinaciones sobre funciones corporales.
  • Depresión, inquietud y ansiedad.
  • Terror a los hospitales, personal médico, agujas, procedimientos de diagnóstico como los rayos X y la ingestión de fármacos.
  • Enuresis o encopresis diurna o nocturna.
  • Síntomas histéricos, como pérdida de la voz después de extirparle las amígdalas.niños3
  • Miedo a la muerte.
  • Mutismo, regresión autista a grados de incomunicación o retraimiento en el contacto con la gente.
  • Problemas de alimentación como rechazo o hiperfagia.
  • Movimientos espasmódicos involuntarios de la cara o los parpados, es decir, tics.
  • Alteraciones del sueño, como insomnio, pesadillas o fobias a la oscuridad.
  • Regresión a niveles de comportamiento más primitivos y pérdida de los niveles adquiridos previamente o del aprendizaje o conducta social.

 

La hospitalización contiene la posibilidad de efectos emocionales beneficiosos en algunos pacientes infantiles, aunque la posibilidad de que la experiencia sea traumática es grave. No todas las hospitalizaciones y enfermedades son necesariamente un trauma.

La hospitalización se pude constituir como una experiencia que permita favorecer de alguna manera el desarrollo infantil, así como enfocarla hacia la posibilidad de intervenir para prevenir, disminuir o eliminar los efectos perjudiciales.

Esta doble vertiente del beneficio que contiene la experiencia de hospitalización se puede considerar basándose en estos aspectos;

 

Intervención con padres

Cuando un niño va a tener la experiencia de una enfermedad o de estar hospitalizado es muy importante la preparación y participación de madre/padre, o en su defecto, otro familiar por las siguientes razones:

  • El cuidado de un hij@ es una experiencia amenazante por lo que no debe estar solo en manos de los profesionales
  • Cuando el niño es muy pequeño su madre/padre es su principal fuente de confianza y seguridad y mas en los momentos de gran vulnerabilidad como se producen en la hospitalización
  • Se ha comprobado que si la madre/padre tiene influencias positivas en las reacciones de su hij@, puede resultar beneficioso que forme parte del equipo que cuida al niño.
  • Se trata de que la madre/padre o familiar en colaboración con los profesionales consigan minimizar los efectos perjudiciales y potenciar los efectos beneficiosos de la experiencia de hospitalización.

 

Orientaciones para los padres.

No se debe mentir ni engañar al niño sobre los motivos por los que va a ser hospitalizado ya que solo se conseguirá aumentar su temor al ver que no ocurre lo que se le había dicho y disminuirá su confianza en el adulto.

Los padres tienen que afrontar y aceptar la enfermedad para lo cual tienen que estar informados sobre la enfermedad y es bueno relacionarse con otros padres en casos similares.

Hay que asegurarse de que el niño sobre todo si es pequeño no piense que se le va a abandonar o que está en el hospital por algún castigo.

Es bueno comentarle al niño que las actividades cotidianas van a cambiar para lo que los padres han de informarle.

También hay que explicarle que se encontrara con diferentes personas (médicos, enfermeras, educadores, otros profesionales) cuya intención será ayudarle a que pueda volver a realizar sus actividades habituales.niños2

Al hacer la maleta del niño es importante que incluya su juguete o libro preferido para mantener una continuidad entre el ambiente familiar y el hogar con el nuevo y extraño del hospital.

Por lo general hay una sala para jugar y realizar actividades con otros niños, si el niño va a estar más de una semana se puede traer alguna tarea escolar.

El personal médico informara a los padres sobre el diagnostico, plan de tratamiento y progresos médicos de su hijo.

Las enfermeras y otros profesionales informaran sobre los cuidados del niño.

 

Todos los programas de preparación psicológica para la hospitalización infantil conllevan los siguientes objetivos:

  • Reducir la vulnerabilidad del niño y los padres al estrés y hospitalización.
  • Potenciar l habilidad del niño y los padres para afrontar la ansiedad.
  • Desarrollar o mantener el sentimiento de competencia que facilita el afrontamiento eficaz en padres e hijos.
  • Promover la participación de los padres como apoyo del niño.
  • Tener en cuenta la individualidad del niño en relación al nivel de funcionamiento cognitivo.

Numerosos expertos manifiestan los efectos beneficiosos que se derivan de la utilización de técnicas para favorecer la adquisición de habilidades de afrontamiento, tanto en el paciente pediátrico como en sus familiares. Por ejemplo, previenen las consecuencias negativas procedentes de test y procedimientos médicos, quirúrgicos, farmacológicos y radiológicos, así como del proceso de hospitalización en si mismo o de tratamientos médicos prolongados. También ayudan a afrontar la inclusión en lugares especialmente amenazantes dentro del entorno hospitalario (procedimientos en salas de urgencia, unidades de cuidados intensivos) y las experiencias dolorosas procedentes de la propia enfermedad, heridas, procedimientos médicos, etc.

Intervención en el entorno.

Los espacios deben ser ricos y variados a nivel sensorial con elementos que estimulen el interés visual, auditivo, olfativo, táctil y kinestésico.

Deben incluir letreros y rótulos con normas e indicaciones que permitan a los sujetos orientarse lo que deben de hacer o sobre el camino que deben seguir para llegar a determinados lugares del hospital.

Promover interacciones sociales positivas entre los miembros de una familia, así como entre padres y pacientes que no pertenecen a la misma familia.

El entorno físico del centro debe ser lo más semejante posible a otros contextos infantiles.

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Bibliografía.

El niño hospitalizado; características, evaluación y tratamiento. María pilar palomo del blanco, EDICIONES PIRÁMIDE SA. 1999.

 

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