Extraños casos de sexo que terminaron en prisión.

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Una pareja que puede permanecer 15 años en la cárcel por mantener relaciones en la playa, y una joven que debe cumplir dos semanas tras las rejas por molestar con sus gemidos. Conoce estas y otras escandalosas historias de sexo con finales inesperados.

Sabemos que el sexo genera increíbles beneficios para la salud y la vida en pareja. Sin embargo, existen casos en los que la necesidad de satisfacer este deseo provoca en hombres y mujeres comportamientos imprudentes, que deben resolverse ante la justicia.

Algunas de las historias más insólitas son retratadas en El sexo me condena, programa que documenta aventuras sexuales reales que terminaron en la cárcel. Sus protagonistas son parejas dispuestas a dejar atrás los convencionalismos y llevar su pasión más allá de los límites, teniendo relaciones en lugares públicos o de manera escandalosa, sin medir sus consecuencias.

¿Quieres conocer algunos de los casos más resonantes de hombres y mujeres que luego de tener sexo acabaron ante la justicia? Te los contamos aquí.

Ruidos molestos

Hace pocas semanas Gemma Wale fue noticia en el mundo por protagonizar un conflicto muy particular: la joven de Inglaterra debió cumplir con una pena de dos semanas de prisión por ocasionar ruidos fuertes al mantener relaciones sexuales con su pareja.

La mujer fue acusada por un vecino de Birmingham, quien presentó cargos contra ella en enero de este año luego de escucharla “gritar y gritar” durante los diez minutos que duró el acto sexual. Luego de la denuncia, el Ayuntamiento tomó acciones legales y, bajo la carátula de “comportamiento antisocial”, prohibió a Wale volver a hacer este tipo de gemidos, además de molestar con música alta, portazos o gritos.

A pesar de la advertencia, la joven generó nuevamente ruidos sexuales fuertes, motivo por el cual a fines de mayo fue condenada a permanecer dos semanas en la cárcel.

Una tarde de sexo… (¡y 15 años de prisión!)

La historia de José Caballero y Elissa Alvarez es de esas que superan ampliamente a la ficción. La pareja fue filmada mientras mantenía sexo en una playa pública de Brandenton, Florida, y ahora puede cumplir una pena de hasta 15 años tras las rejas.

Todo comenzó un domingo por la tarde, a mediados de 2014, cuando los amantes comenzaron a mantener relaciones delante de decenas de personas. El acto duró cerca de media hora y luego ambos se zambulleron en el mar. Tras descansar unos minutos sobre la arena, volvieron a tener sexo delante de la misma audiencia. Indignada, una abuela filmó la secuencia, mientras que una mujer que se encontraba con su pequeña hija llamó a la policía.

Caballero y Alvarez fueron arrestados, acusados de delito grave por exhibicionismo. En mayo de este año los sometieron a juicio y, si bien la sentencia aún no ha sido programada, podrían pasar unos 15 años en la cárcel bajo el concepto de “comportamiento lascivo”.

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Cuestión de tiempo

Otro episodio insólito registrado en Florida es el que tiene como protagonista a Raquel Gonzalez, quien agredió a su novio luego de mantener relaciones. ¿El motivo? Según el informe del Condado de Manatee, la mujer se habría enojado con él por llegar al orgasmo antes que ella.

De acuerdo al texto, el increíble episodio se desarrolló un lunes por la tarde, cuando la joven y su amante, Esric Davis, comenzaron a tener sexo. Una vez que él llegó al clímax, Gonzalez habría enfurecido y empezado a golpearlo y rasguñarlo, dejándole varias marcas en el rostro. La mujer fue trasladada a una prisión local, acusada de “agresión doméstica grave”.

Pasión de alto vuelo

Estar en un avión con destino a las Vegas puede ser motivo más que suficiente para sentir entusiasmo y exaltación. Pero Jessica Stroble y Christopher Martin llevaron estos sentimientos más allá de los límites: la pareja, que viajaba desde Oregón en un vuelo de la empresa Allegiant Air, comenzó protagonizar actos obscenos delante del resto de los pasajeros.sexo2

Una vez en el aire, ella empezó a practicarle sexo oral y a estimular sus genitales, situación que luego se produjo a la inversa. Más allá de las advertencias de los asistentes de vuelo, ninguno de los dos se detuvo en su comportamiento.

Al llegar al aeropuerto, Stroble y Martin fueron demorados e interrogados por la policía. Meses más tarde, se los declaró culpables por “alteración del orden público” y debieron pagar 250 dólares cada uno para no permanecer tras las rejas.

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