El lavar (mal) se va a acabar. Aquí tienes consejos y trucos para tu colada.

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                             Varios símbolos del sistema internacional de cuidado de la ropa.

Una camiseta blanca que se ha convertido en rosácea, un jersey nuevo que tras un lavado no baja del ombligo u otro lleno de pelotillas y pelusas. Quien más y quien menos se ha encontrado en alguna ocasión con una de estas situaciones indeseadas u otras parecidas al hacer la colada. ¿Qué es lo que hacemos mal?

Los hábitos de los españoles

La OCU realizó una encuesta sobre el uso de las lavadoras y los detergentes de la que se concluye que la mayoría de las familias utiliza detergentes universales en formato líquido y el programa de algodón a baja temperatura (30 grados), mientras que apenas se usa el programa para prendas sintéticas. Eso sí, estamos acostumbrados a separar la ropa blanca de la de color (un 75% de los encuestados lo hace). Además, el 37% asegura no lavar jamás a mano, aunque cuando se trata de quitar manchas difíciles la mayoría usa un producto específico antes de meter la prenda en el tambor. También solemos echar mano del suavizante en todo tipo de colada, principalmente con sábanas, toallas y prendas de algodón. España es uno de los países que más lavadoras pone (3,1 de media a la semana), por encima de Italia (2,9) y Portugal (2,8).

Malas prácticas

Tendemos a dar por buenos determinados hábitos cuando lavamos la ropa, pero muchos de ellos no son acertados y limitan la vida de nuestras prendas. El más común es sobrecargar el aparato, lo que provoca que “el detergente y el agua no lleguen a todas las prendas por igual y queden mal lavadas y aclaradas”, afirman desde la Asociación de Empresas de Confección y Moda de Madrid (Asecom). Otro error común es que “tendemos a usar siempre el mismo ciclo de lavado, y no siempre es el adecuado”, aseguran.

Mirar el etiquetado

El objetivo es conseguir que nuestra ropa dure más tiempo con el aspecto del primer día. Esto es posible, siempre que sigamos las claves que nos dan los expertos. El primer paso para evitar daños es fijarse en las instrucciones de las etiquetas. Sin embargo, no resultan fiables en el 100% de los casos: “Muchas veces no vienen en español y no reflejan fielmente su composición o su correcto mantenimiento. En cualquier caso es necesario seguir las instrucciones del fabricante para poder reclamar si la prenda sufre algún desperfecto”, asegura Juan Padilla, secretario técnico de la Federación Española de Tintorerías y Lavanderías y de la Asociación de la Comunidad de Madrid. Ante la duda, “los profesionales de la limpieza son quienes están más capacitados para determinar el tratamiento”, afirma Antonio Puértolas, presidente del Gremio de Tintorerías y Lavanderías de Barcelona.

¿Agua fría o caliente?lavar1

Esta es una de las grandes dudas. “La caliente desinfecta y elimina mejor la suciedad ya que intensifica la acción del jabón o los blanqueantes, aunque siempre debe ir precedida de un prelavado en agua fría, porque si no podríamos fijar aún más la mancha”, afirma Padilla. Pero hay que tener cuidado de no pasarse de temperatura, ya que podríamos provocar desteñidos, que las prendas pierdan su color original o encogimientos en determinadas fibras. “Si las prendas no están muy sucias, es aconsejable lavar con agua tibia o fría”, recomienda Asecom. Ante una mancha difícil, lo mejor es actuar con rapidez para que no se fije, pero si ya es demasiado tarde “lo adecuado es aplicar un producto quitamanchas antes de lavar”, afirma.

Separar por colores

Los expertos lo recomiendan porque se corre el riesgo de desteñidos. Las prendas de origen vegetal como el algodón tienen menos fijación que las de origen animal (lana o seda), aunque éstas son más delicadas y es mejor lavarlas a mano en agua fría. En cualquier caso, es apropiado limpiar las prendas del revés y tratar separados del resto los artículos nuevos, así como usar toallitas atrapacolor en la lavadora.

Cremalleras y corchetes

Es recomendable cerrarlos para evitar rozamientos y enganchones, así como usar bolsas de lavado para las prendas de lana, medias, lencería y corsetería, trajes de baño y elásticos.

Detergentes

“Sería lógico pensar que cuanto más detergente usemos más limpia quedará la ropa, pero se trata de lo contrario. El exceso hace que las prendas salgan más sucias. Además, puede dañar la lavadora y generar mal olor”, afirma Asecom. Ya lo saben: menos es más. Por ello, “hay que seguir siempre las indicaciones del fabricante por kilo de ropa”, afirma Padilla, teniendo en cuenta otros factores como la dureza del agua.

¿Cuál comprar?

Frente a la estantería del supermercado llega la indecisión. “El detergente en polvo es más económico y eficaz contra las manchas, pero se necesita una temperatura superior a 30 grados para que se mezcle completamente con el agua (por lo que es más apropiado para tejidos menos exigentes y coladas blancas)”, afirma Asecom. En cambio, “el detergente líquido suele ser más caro, pero se disuelve mejor. Además es menos abrasivo (apropiado para prendas de color o tejidos delicados) y más respetuoso con el medio ambiente”. En cualquier caso, siempre es mejor gastarse un poco más de dinero en un buen detergente, según los expertos. “Hoy en día existen jabones con PH neutros y sin productos dañinos”, dicen desde el Instituto Tecnológico Textil (Aitex).

Suavizanteslavar3

Están recomendados por los técnicos ya que ayudan a eliminar los restos de jabón y facilitan el planchado, pero si añadimos demasiado corremos el riesgo de saturar la prenda de productos químicos y dejar manchas. Eso sí, “hay que tener en cuenta que tampoco son productos respetuosos con la naturaleza”, afirma Puértolas.

El uso de lejía

Este es otro de los aspectos controvertidos. Se trata de un producto desinfectante y blanqueador que “está prohibido en la mayoría de países europeos. Para su utilización sería imprescindible su neutralización posterior. De lo contrario quemaría el tejido y disminuiría su vida útil”, asegura Puértolas. “Su uso puede realizarse siempre en prendas blancas cuando ya se hayan descartado el resto de opciones”, dice Asecom. Pero “si lo que queremos sólamente es aclarar, es mejor recurrir a los blanqueadores”, cuenta Padilla.

¿Secadora o tendedero?

“Este electrodoméstico, utilizándolo correctamente, es más apropiado higiénicamente que tender en la calle, debido a la contaminación y el polvo, pero hay que tener en cuenta que la acción mecánica de los aparatos desgasta las prendas”, asegura el secretario de la Federación. Los expertos afirman que en los últimos años, éstas han mejorado mucho, hasta el punto de que, según la OCU, algunas son más respetuosas que el secado convencional. “Además son un 75% más rápidas, disminuyen las arrugas y facilitan el planchado”, asegura Asecom.

Planchado

Es uno de los puntos más peligrosos del proceso. Siempre es mejor darle la vuelta a la ropa o incluso poner un pañuelo encima, y es recomendable plancharla un poco húmeda para conseguir mejores resultados. Mover la plancha sin cesar evitará quemaduras y hacer una presión ligera ayudará a que las fibras no se aplasten. Una vez finalizada, es mejor colgar los artículos inmediatamente para que no se arruguen y esperar a que se enfríen.

Debemos tener en cuenta la temperatura a la que planchamos cada prenda, poniendo especial atención en que no haya ninguna mancha, ya que la fijaríamos, y que no tenga polvo, porque el vapor podría crear brillos indeseados.

El polvo, el peor enemigolavar4

“Cada partícula contiene entre 12 y 20 millones de bacterias que desgastan nuestra ropa”, por lo que Juan Padilla recomienda lavar las prendas tras tres o cuatro puestas. Al finalizar la temporada, debemos guardarlo todo limpio en un sitio sin humedad para que se mantenga en buenas condiciones durante más tiempo.

Tintorerías

“Esta opción es aconsejable para abrigos, americanas, artículos con forros, trajes o prendas de seda”, dice Aitex. En estos establecimientos emplean la técnica conocida como limpieza en seco, un proceso en el que se utilizan disolventes en vez de agua. Este tipo de lavado tiene sus ventajas: no desgasta los colores, es 100% desengrasante, evita los encogimientos y garantiza la desinfección total de la prenda (este proceso frenó la propagación de epidemias), a la vez que evita los quebrantamientos de las fibras y arrugas, por lo que protege más los tejidos.

Empresas ecológicas

Pero no todo son ventajas. En los últimos años han proliferado las llamadas tintorerías ecológicas que desarrollan un proceso llamado ‘wet clean’ (lavado en agua) en el que no se utilizan disolventes como el percloroetileno, “altamente contaminante y nocivo para la salud“, afirman desde la tintorería ecológica Electrolux. “La limpieza en seco es corrosiva y puede disolver serigrafías y lentejuelas. El ‘wet clean’ utiliza sólo agua y jabones 100% biodegradables. Además es un proceso más económico ya que no hay que eliminar los restos de percloroetileno, y más eficiente”, aseguran.

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