El proceso de duelo tras la pérdida de un ser querido.

Autor: | Publicado en Salud Sin comentarios

Una de las situaciones más tristes y dolorosas a las que tenemos que enfrentarnos tarde o temprano es la muerte de un ser querido.

Cuando perdemos a alguien a quien amamos lo normal es encontrarse triste, con la sensación de que algo de ti ha cambiado y se ha ido para siempre.

Este dolor que, como veremos más adelante, varía en su intensidad y forma de manifestarse de unas personas a otras, indica el comienzo de un camino individual e inevitable para aceptar que nuestro ser querido se ha ido para siempre: el duelo.

El duelo es un proceso de intensidad y duración variable por el que pasa un individuo que sufre una pérdida.duelo6

En sí mismo, el duelo es un proceso normal que cumple una función adaptativa: ayudarnos a asimilar la pérdida y a aprender a vivir sin la persona que se ha ido.

Como se trata de un proceso normal, en un principio no es necesaria una intervención específica, siempre que la persona afectada cuente con los recursos adecuados, tanto internos como externos, para hacer frente a la pérdida del ser querido.

A pesar de que la persona en duelo está deseando superar ese dolor, en este caso más que nunca las prisas no son buenas.

Una de las preguntas más frecuente que se plantea el doliente en estas circunstancias es “¿cuánto tiempo me seguiré sintiendo tan mal?”.

La respuesta no es fácil, ya que la duración del proceso de duelo es muy variable y depende de cada persona y de sus circunstancias.

De forma general podemos decir que, como mínimo, debe pasar un año para superar la pérdida.duelo5

No obstante, los estudios más recientes sostienen que tras una pérdida significativa el afectado comienza a recuperarse en el segundo año.

La superación del aniversario de la muerte del ser querido, así como el paso por fechas señaladas, son aspectos cruciales para superar el duelo.

 

 

Fases del duelo por la muerte de un ser querido

Conocer las fases del duelo por la muerte de un ser querido, ayuda al doliente a comprender su dolor y a adoptar recursos de afrontamiento ante cada una de estas, que son:

1.-Fase de entumecimiento o shock: aparecen reacciones como el aturdimiento, la negación, la ira, y la no aceptación de la pérdida.

2.-Fase de anhelo y búsqueda: la persona siente una añoranza intensa y busca a la persona fallecida. Es frecuente en esta fase la inquietud física y los pensamientos permanentes sobre el fallecido.

3.-Fase de desorganización y desesperanza: destaca la sintomatología, similar a la depresión, como es el caso de la apatía, la indiferencia, el insomnio, la pérdida de peso, y la sensación de que la vida ha perdido sentido. Todo ello se acompaña de recuerdos constantes del fallecido.

4.-Fase de reorganización: comienzan a remitir los aspectos más dolorosos del duelo, y el afectado empieza a experimentar la sensación de retomar su vida. En este momento los recuerdos del fallecido combinan emociones como la alegría y la tristeza

Es importante tener en cuenta que estas fases en ningún caso son estáticas. duelo7

Es decir, a pesar de que progresemos en el proceso de duelo, pueden existir días (e incluso semanas) en los que la persona se sienta tan mal como al comienzo del proceso, sin que esto signifique que haya retrocedido en la elaboración del duelo.

Parece o da la impresión de que el tiempo se ralentiza porque nos duele mucho la pérdida.

Se nos hace una eternidad.

Si el abatimiento dura ya mucho es recomendable acudir al psiquiatra para recibir la ayuda necesaria.

 

inicio3Linea

Deja un comentario