El ego. Encierra potentes cualidades sobre todo cuando se hace insoportable.

El ego, una palabra tan usada pero que poco se conoce sobre su significado profundo, pues encierra potentes cualidades, algunas han sido cargadas negativamente, sobre todo cuando su presencia se hace insoportable.
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Es que ego, en latín significa yo. 
En psicología se le llama la instancia psíquica a través de la cual la persona se reconoce como “yo” y es consciente de su propia “identidad”. 
Es decir, es la parte central de la conciencia que tiene la tarea de dar el sentido de “sí mismo”. La misión del YO es la que organiza la actividad consciente que consta de pensamientos, recuerdos, percepciones y sentimientos conscientes. 
“Todo lo que te sucede se mide según tu ego”. 
El ego es uno de los componentes de la personalidad que permite saber cuáles son nuestras necesidades y cómo satisfacerlas.
“En el lenguaje coloquial se le nombra como exceso de autoestima y evoluciona con la edad”. 
El “yo” se entiende como una instancia del aparato psíquico, que, según la teoría freudiana diferencia lo externo de lo interno, ayudando a conciliar el “ello” con el mundo exterior.
En ese sentido, es una función que se adapta tanto a situaciones externas como internas. 
Cuando una persona tiene un ego exacerbado suele tener dificultad para conectarse intima y satisfactoriamente con los demás. En otras palabras, le cuesta entender un ego que no sea el suyo.
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Esto sucedería porque el “yo” o ego busca satisfacer sus propias necesidades y motivaciones, perdiendo de vista las del mundo exterior, lo que casi siempre puede afectar relaciones significativas como las de pareja, laborales y también las amistades, familiares. 
Es lo que decimos una persona egoísta, que sólo piensa en él mismo y que los demás no le interesan o les considera inferiores.
Construyendo el YO 
Generalmente se constituye a partir de la percepción que un otro tiene sobre mí, casi siempre empieza con la madre que es la que cumple la función de ‘espejo’ para el bebé en los primeros años.
El problema está cuando esa formación se produce de tal manera que el mismo sujeto se vuelve objeto de deseo y es lo que ocurre en las personalidades narcisistas que son producto de un desarrollo personal, que en vez de desear a un otro, se desea a sí mismo y su yo se configura de acuerdo con la libido que circula en su propio imaginario y lo que él o ella piensa que los demás piensan de él o ella, pudiendo adquirir rasgos  paranoides, etc.
Agrega que, en general, los narcisistas son sujetos que pierden la proporción de su yo y éste pasa a ser el centro de la actividad psiquica de la persona. 
Su importancia y cuidados 
Entonces estar parado en el ego significará estar centrado en uno mismo, lo cual es un tanto perjudicial si consideramos que los seres humanos somos seres sociales y ser autorreferente todo el tiempo, agota. 
Aunque vivir sin ego también será perjudicial, pues es el que da sentido de identidad, organiza las ideas, experiencias y percepciones del mundo. 
En ese sentido, aparece nuevamente el gran problema que acarrea el ego, que es el constante deseo que incita. Eso tiene su lado positivo porque moviliza y hace que la gente reaccione, pero su límite o negatividad está cuando acarrea sufrimiento.
En palabras de Sigmund Freud, “el yo supone el primer paso del propio reconocimiento para experimentar alegría, castigo o culpabilidad”. 
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¿Qué tipo de ego tengo?
Sin embargo, en un plano espiritual, el excesivo ego o la conciencia individual perjudicaría el crecimiento personal pues ni se entera que existe una conciencia universal. Sólo existe él mismo!!
La mente de una persona con poca autoconciencia es un hotel cinco estrellas para el ego.
Entonces, indica que para evolucionar es necesario conocer qué tipo de ego predomina en la personalidad y trabajarlo. 
 
El ego listillo es aquel ego que siempre cree tener la razón, le gusta dar consejos sobre todo, siempre contesta aunque no sepa, cree tener respuesta para todo, no se puede quedar callado. 
Ego protagonista: Es el ego “centro de mesa”, no le gusta pasar desapercibido, hace cualquier cosa para llamar la atención. 
Otro tipo es el de autorreferencia es tan fuerte que interrumpe permanentemente, nunca deja que los otros terminen de hablar. 
No olvidemos al que no soporta los triunfos y éxitos de otros. Degrada a los que cree que son mejores que él, les pone en evidencia o les ridiculiza para quedar el como la espuma.
También está el ego que busca aplausos, reconocimiento y admiración en todo lo que hace. Siempre quiere ser el mejor. Frecuentemente les dice a los demás: “te lo advertí”, “yo sabía”, “te lo dije, pero tú nunca me escuchas”, etc. Este es especialmente insoportable… 
El ego que se aprovecha de los datos de los demás para su propio beneficio. Saca partido de lo que otros dicen para estructurar sus propias intervenciones. Es copión y usurpador. Hace suyas todas las buenas ideas, los chistes, las anécdotas…
Otra variación es el que nunca escucha, le gusta hablar sólo a él, habitualmente finge escuchar. Pero no fija la mirada en el que está hablando y si le preguntas repite lo último que ha escuchado o se disculpa por haberse distraído. Pero no le gusta, no soporta que hablen otros a no ser que estén hablando de él…
 
También existe el ego astuto que siempre se las arregla, ya sea tergiversando, acomodando, engañando, mintiendo o justificando para que las cosas resulten siempre a su favor. Manipulador con todo el mundo.
No olvido a aquel ego competitivo, discutidor, que no le gusta perder. 
El ego silencioso: Es aquel ego que calladamente tiene un discurso paralelo, es criticón, hipócrita y enjuiciador.
Hay muchos más tipos y quizás cualquiera podría añadir alguno nuevo a la lista de los descritos. Es un mundo. Freud le daba mucha importancia para estudiar a sus pacientes y sus formas de actuar frente a la vida.
Y, cómo no, el ego tiene sus detractores. Los que opinan que nada tiene que ver para explicar la conducta de las personas. Esto va por gustos!
Esto es un breve apunte que nada tiene que ver con estudios realizados ni categorías definidas. Es hablar de la personalidad de las personas, que también es muy difícil…
Una persona con problema de “ego” suele ser desagradable, egoísta, maliciosa, destructiva, tiende a juzgar negativamente a los demás.
¿Y si nos dejamos llevar por el ego?
Que no arriesgarás mucho por miedo a fracasar, te quedarás en una zona cómoda y rutinaria donde alimentas tu falso “yo” con halagos y aceptación. El terreno conocido será tu hábito de vida, un sitio donde te aceptan. No querrás arriesgar en lo desconocido por miedo de recibir rechazos o críticas.
Una persona que tiene una autoestima verdadera no tiene miedo a explorar lo desconocido, porque las desaprobaciones de los demás las acepta y no le molestan, aprovecha para aprender de lo que sale mal, sin dañar su valía personal.

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