Dónde y cómo debe dormir nuestro bebé…

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A ver si nos aclaramos, nos lían con tanto consejo: boca arriba, boca abajo, de costado, muy arropado, con pocas mantas, el dilema acerca de cómo colocar al bebé para que duerma seguro, acosó a las madres a través de la historia. Durante mucho tiempo, los médicos advirtieron que bajo ninguna circunstancia debía ubicárselo boca arriba; este y otros consejos cambiaron.

 Cómo debe dormir el bebé

Los bebés deben dormir boca arriba, con los pies tocando el borde de la cuna para que no se desplacen y con los brazos por fuera de la sábana para que no se enrosquen en ella.

¿Por qué tanta preocupación en torno de la posición en la que duermen los niños? El ambiente en el que duerme el bebé, su postura al acostarse y el lugar que ocupa en relación con sus padres cumplen un rol indiscutible para disminuir los riesgos de incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

En la misma habitación

De allí la controversia en torno del sueño infantil. Para la gran mayoría de la población contemporánea, es más natural y frecuente que la madre duerma a una distancia que le permita tocar y darle de mamar a su bebé durante la noche.

Si bien todos parecen coincidir en que es mejor para el bebé dormir cerca de sus padres, las opiniones se dividen a la hora de determinar qué tan cerca es lo indicado. El tema del colecho es particularmente discutido.

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El colecho

Se define como colecho a la situación en la que el niño duerme en la misma cama que su madre o con otros miembros de la familia, todas las noches, durante por lo menos cuatro horas. Hay quienes lo consideran como posible factor de prevención del SMSL y quienes, por el contrario, suponen que es contraproducente.

El contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene, para algunos pediatras, enormes beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mayor estabilidad cardíaco-respiratoria y en la oxigenación de los niños, menores episodios de llanto y mejor termorregulación, aumento de la prevalencia y duración de la lactancia, así como incremento de la leche materna.

Si se tiene en cuenta que la leche materna posee contenidos calóricos y proteicos relativamente bajos y que, en consecuencia, el bebé necesita alimentarse a libre demanda durante la noche y el día, no tanto con tomas prolongadas sino con tomas repetidas, el contacto nocturno íntimo entre ambos sería ideal para esta práctica.

El colecho de noche no es aconsejable porque no controlamos nuestros movimientos al dormir y podemos hacer daño al bebé o incluso asfixiarle.

Lo ideal es crear un ambiente agradable y seguro. Colocar luces tenues indirectas, colores cálidos en las paredes y el oportuno silencio hasta que se duerma.

Y sacar la cuna de la habitación de los padres en cuando las tomas se distancien. Hay que educar al niño a aprender a afrontar situaciones nuevas por él mismo.

Los padres no pueden convertirse en esclavos del bebé. Mantener los nervios templados y no cogerlo cuando llora sin motivo.

 

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