Adolescentes que maltratan a sus padres

Menores con diferentes tipos de adicciones y problemas de conducta han sido tradicionalmente el prototipo de chicos que maltratan a sus padres; sin embargo, la Fiscalía alerta sobre el aumento progresivo de un tercer caso: los adolescentes que tienen todo lo que objetivamente pueden desear y aún así se muestran violentos con sus progenitores.

En una sociedad de consumo y ocio indiscriminado, con un competitivo mercado laboral, los padres cada vez tienen menos tiempo para estar con sus hijos, para educarlos personalmente. Estamos formando a unas generaciones que lo tienen todo ya, que lo quieren todo ahora y si no… se enfadan. En algunos casos estos berrinches acaban en malos tratos.

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¿Pero qué está pasando?

Según el Fiscal general “en el ámbito del Derecho penal juvenil los malos tratos familiares protagonizados por los menores están proliferando últimamente de forma que como mínimo cabría calificar de preocupante”, por causas más relacionadas con “deficiencias del proceso educativo” que con situaciones de marginalidad”. Se trata de chicos intolerantes a la frustración, con una educación permisiva, y de un perfil muy egoísta.

Como no están acostumbrados a los límites, si alguien los establece reaccionan con violencia. Usualmente estos jóvenes empiezan en el colegio, la calle, etc. y los padres no se enteran hasta que el problema llega a casa, normalmente cuando el comportamiento negativo está ya muy arraigado en el menor.

Qué dicen ellos

Según un estudio de la Universidad de Castilla-la Mancha los menores maltratadores justifican su actitud por la excesiva autoridad de sus progenitores, la ausencia de independencia y autonomía, la incompatibilidad de caracteres y la persistencia del “discurso” de sus padres.

Sin embargo, precisamente la laxitud en las normas, provocada por el hartazgo de los progenitores que ya no saben que hacer ni cómo encauzar la situación, suele ser el detonante de este comportamiento. En cualquier caso, si estamos atentos y alerta podemos prevenir y encauzar este tipo de mal comportamiento.

Ojo con:

  • Chicos que insultan o son muy agresivos cuando se enfadanadolescente3
  • Permitir el absentismo escolar
  • No saber nunca dónde ni con quién pasan el tiempo de ocio
  • La absoluta falta de disciplina en el hogar
  • Levantar castigos de forma reiterada y ser demasiado permisivos
  • Sucumbir ante las presiones o chantajes, tampoco debemos hacérselos nosotros a ellos
  • Que el adolescente note o vea desacuerdos entre la pareja

Mejor si:

  • Exigimos al adolescente que sea responsable y que cumpla los acuerdos y normas familiares.
  • Escuchamos cuidadosamente antes de decidir sobre lo que nos piden.
  • Admitimos solo las solicitudes de los hijos si son razonables y justas, teniendo en cuenta la edad y madurez del chico. Hay que ser constantes.
  • Siempre le explicamos de forma clara, firme y segura las razones para oponernos a una solicitud.
  • Si nos equivocamos, se lo reconocemos.
  • Les apoyamos y nunca les minusvaloramos.
  • Les enseñamos a valerse por sí mismos y delegamos en ellos, les escuchamos.
  • Les ayudamos a tomar partido en los acontecimientos que viven para que creen unos valores propios y se responsabilicen del mundo en el que viven.

Entendemos que todo el mundo tiene derecho a equivocarse.

Con respecto a los estudios, establecemos rutinas que les permitan llevar una vida ordenada, les orientamos y les ayudamos a encontrar soluciones a los problemas que les surjan, les enseñamos a contar con los profesores en momentos críticos y a relacionarse sanamente con toda la comunidad escolar.adolescentes4

Lo cierto es que es un problema que se está extendiendo. Los padres llegan a denunciar a sus hijos y duermen en el calabozo o son llevados a centros de reinserción para jóvenes.

Hay que ponerse en manos del especialista. El psicólogo nos puede ayudar aunque el problema es mucho más serio y de difícil solución.

Hemos visto casos en el programa de “Hermano mayor” y nos hemos quedado helados de la violencia de los jóvenes.

 

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