Cómo convivir con un mitómano (mentiroso compulsivo): anímale para que se ponga en tratamiento

Autor: | Publicado en Psicología Sin comentarios

 

Si un familiar, amigo, vecino o compañero inventa desde cosas insignificantes hasta serias y graves, no te las creas ni te burles.

 

Luis, un empleado de 35 años, separado y con dos hijos, podría ser uno de los hombres más afortunados del país. En tres ocasiones ha regado en su oficina la noticia de que se ha ganado la lotería. Lo extraño, según sus compañeros, es que sigue con deudas y le cortan el teléfono por falta de pago.

Aun así, dice un amigo suyo, cuenta que se va a comprar una moto para salir con las “nenas” que lo persiguen. Y hace cinco años los convenció de que se había comprado un apartamento en el norte, pero no se ha mudado porque lo sigue remodelando.

Seguramente usted conoce más de un caso de personas como Luis, que inventan cuentos maravillosos y hablan de lo exitosos que son, pero que a la hora de la verdad no pasan de ser más que apariencias.mentiroso1

Todo mitómano siempre quiere mejorar su autoimagen, es narcisista por naturaleza y miente porque en el fondo tienen un problema serio de autoestima”.

 

Aterrizarlos en la realidad

Y mientras desde la muralla la situación es un tanto jocosa, para quienes conviven con un mitómano puede tornarse insoportable, pues muchas personas no saben si seguirles la cuerda y acompañarlos en su ¿locura? o tratar de hacerlos entrar en razón.

 

Trastornos de personalidad

Esto forma parte de las características de los mitómanos, pues son manipuladores, convencen y suenan creíbles. En el fondo sufren de frustración, son egoístas y narcisos, no tienen control de sus impulsos y pueden presentar adicciones (sexo, juego, drogas).

 

Por lo general, este problema comienza en la infancia y se denota con inseguridad frente a los compañeros del colegio. Las mentiras son un medio para poder pertenecer a un determinado grupo social.

Los padres deben preocuparse cuando las mentiras son frecuentes, especialmente cuando son de tipo utilitario, pues en grados avanzados pueden ir acompañadas de agresividad y de otras conductas como el hurto o la piromanía.

 

Antes de que sea tarde

No es fácil que los mitómanos reconozcan su condición, pero una vez se da ese paso es posible ayudarles con terapias para descubrir lo que les sucede. En algunos casos es necesario que tomen medicamentos.

Son los familiares quienes acuden primero a los médicos en busca de una pista sobre cómo lidiar con la mitomanía de sus allegados. Ellos deben seguir un proceso de reconciliación, pues la confianza se ha roto.

Las terapias ayudan a los familiares a volver a creer en la persona y a entender su problema, de manera que puedan convertirse en apoyo durante el proceso de recuperación.

Por eso, a quienes viven con un mentiroso compulsivo, algunos expertos les recomiendan confrontarlo y cerrarle el paso para evitar que esa mitomanía crezca como una bola de nieve.

Creo que, en el fondo, el mitómano siempre se da cuenta de la cháchara que está echando. Aquello de que se cree sus mentiras no es cierto. Las personas siempre saben que tienen un problema y que necesitan ayuda. Es su decisión recibirla o no.

El ejemplo empieza en casamentiroso2

La mitomanía no es una enfermedad hereditaria, pero sí se puede aprender.

Se debe diferenciar la mentira de la fabulación. De 5 a 6 años, inventan historias pero no diferencian entre verdades y mentiras. Luego, son conscientes de que mienten, y ahí entran en juego diferentes tipos de mentira.

La primera es aquella ligada a la fantasía, por ejemplo, cuando dicen que hay monstruos en el cuarto. Esto es una parte normal del desarrollo.

  • El segundo grupo de mentiras se llaman compensatorias. Representan un problema emocional, una carencia afectiva.
  • Las usa un niño al que le falta algo y lo compensa con mentiras, por ejemplo al que le falta el papá inventa que fue con él al parque.
  • El tercer grupo son las utilitarias, aquellas que buscan una utilidad. Se pueden dividir en dos: una en la que el niño miente para evitar un castigo; y la segunda en la que el niño miente como una forma de no asumir sus responsabilidades echándoles la culpa a otros.

 

Para evitar que un niño aprenda a decir mentiras sus padres deben inculcarle valores, responsabilidad e integridad. Debe vivir en un hogar donde reine la honestidad y el buen ejemplo, porque de nada sirve enseñarles a no mentir si es lo que los padres hacen a diario.

Por ello es importante que si tratas con este tipo de personas, que tienen una edad cronológica adulta pero con una mentalidad infantil (lo cual en ciertos ambientes es muy habitual), tenga en cuenta que se puede ver implicado (ser víctima potencial) en una serie de sucesos nada deseados ni para usted ni para terceros.

Pudiéndose incluso darse situaciones en las cuales usted y el mitómano terminen involucrados en procesos civiles o administrativos o penales (porque levantar calumnias o falsos testimonios o comentar hechos de la vida privada de terceros, es un delito, que aparte de implicar costos de abogados, requiere gasto de tiempo en los estrados judiciales).

 

Cuando usted le sigue la corriente a este tipo de personas lo que provoca es hacerle crónica la patología al mitómano, y usted de paso terminará mintiendo también.

 

En conclusión aprenderá las malas mañas de los demás. Por eso puedes tomar como medida preventiva, cuando trates con este tipo de personas y estas inicien un comentario inapropiado o despectivo hacia los demás, lo que debe sugerirle es que conecte la lengua con el cerebro; otra segunda estrategia es cambiar el tema, pero antes manifestándole que a ti no te gustan esas situaciones, que además son bochornosas a, y para finalizar recomiéndele un buen psiquiatra.

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