Cuándo las uñas se rompen o se resquebrajan: Soluciones.

Las uñas se rompen

Lamentablemente, el problema de las uñas quebradizas suele originarse por diversos factores que actúan unidos, de forma que no suele ser posible eliminar el problema de forma rápida y con un solo procedimiento. Estas causas pueden ser locales, es decir por agentes nocivos que afectan directamente a manos y uñas, o sistémicas, como reflejo de enfermedades generales en las que también se deteriora la flexibilidad y dureza de las uñas.

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Cualquier proceso inflamatorio o infeccioso de los dedos puede producir alteraciones transitorias en las uñas, que normalmente se resuelven progresivamente, bien cuando se trata la enfermedad puntual, o incluso sin utilizar ningún tratamiento específico.

El ejemplo más típico es la infección por hongos de las uñas (onicomicosis), para la que ya existen tratamientos eficaces que suelen conseguir la recuperación, lenta pero completa, de las uñas.

Pero en otros muchos casos, las uñas muestran alteraciones y tendencia a abrirse en capas o fracturarse ante rozamientos o pequeños traumatismos, habituales en las tareas cotidianas, sin que se hayan producido problemas previos en los dedos. En estos casos, el problema puede residir en enfermedades generales que pueden repercutir en las uñas (en especial anemia, endocrinopatías, alteraciones renales o hepáticas o déficits vitamínicos).

Es además importante descartar que el problema sea de origen medicamentoso, ya que un gran número de fármacos pueden alterar lentamente el crecimiento normal de las uñas, sin que la persona que los utiliza perciba el problema.

Cuándo las uñas se rompen

Las uñas pueden romperse de forma diferente en cada individuo, aunque muchas personas pueden sufrir el problema en todas sus presentaciones.

Las dos formas más frecuentes son:

  • la onicosquisis ( la exfoliación en láminas o capas transversales a partir del borde libre)
  • la onicorrexis (la fisuración en sentido longitudinal, con aspecto indentado del borde libre).
  • Otras formas menos frecuentes son la traquioniquia (aspecto mate y rugoso de la superficie),
  • acanalamientos longitudinales,
  • onicólisis (despegamiento de la lámina del lecho ungueal).

Todos estos términos, manejados por el especialista, no se refieren a enfermedades diferentes, sino más bien a distintas manifestaciones de un mismo problema.

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Curiosamente, es posible que el propio paciente que consulta sea el causante fundamental del problema, debido a la repetición de hábitos inconscientes o “tics” en los que manipula, o daña sus propias uñas.

En estos casos, es sorprendente la mejoría en cuanto el individuo toma conciencia del problema y elimina el hábito perjudicial.

Tratamiento

En los casos en que se identifique una causa específica, su tratamiento es fundamental para que las uñas recuperen dureza y consistencia.

Lamentablemente, en muchos casos este apartado queda sin respuesta, por lo que los consejos del dermatólogo deben atender al alivio de las molestias del paciente, sin caer en el uso de productos de utilidad dudosa y que en ocasiones pueden ser perjudiciales, tanto desde el punto de vista médico como económico.

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Todos los pacientes con uñas frágiles deben mantener una serie de cuidados higiénicos sencillos, pero que deben ser seguidos de forma escrupulosa como parte fundamental de la resolución del problema.

Las uñas deben mantenerse limpias y cortas, cuidando periódicamente el borde libre con una lima suave.

Además, debe evitarse la inmersión repetida de las manos en agua y el contacto con jabones, detergentes o productos químicos en general.

Es recomendable utilizar guantes de goma o plástico, siempre que tengan una cubierta interior de tejido, o se utilicen sobre unos guantes de algodón.

Hay que tener en cuenta que es contraproducente usar guantes con el interior húmedo por la sudoración, ya que empeorará el problema de las uñas.

Las cremas protectoras o “guantes blancos” son compuestos a base de glicerina y silicona, que pueden proteger las manos y uñas, tan sólo parcialmente y durante periodos cortos. En ningún caso pueden reemplazar al uso continuado de guantes protectores tradicionales.

Deshidratación

Los mismos factores que ocasionan sequedad y deshidratación de las manos, actúan sobre las uñas y empeoran notablemente el problema de la fragilidad. Es muy importante evitar estas situaciones con que suele ser un factor agravante en los casos de uñas quebradizas.

Para ello, tras mojarse las manos deben aplicarse cremas o ungüentos protectores a base de glicerina, vaselina o siliconas, y la utilización habitual de productos humectantes como los que contienen urea o alfa-hidroxiácidos.

¿Me puedo pintar las uñas?

El empleo de esmaltes de uñas es controvertido, y aún más en casos de uñas frágiles. Se admite que tienen efecto protector y pueden prevenir la deshidratación de la lámina ungueal, pero su uso supone, lógicamente, la aplicación concomintante de un quitaesmalte, que puede ser perjudicial.

A pesar de que la composición de estos cosméticos mejora día a día, no es raro que se produzcan irritaciones y dermatitis debido a su uso reiterado. Por ello, si se decide el uso de esmaltes, no es aconsejable retirarlos ni reaplicarlos más de una vez por semana.

Otros tratamientos

Los endurecedores ungulares proporcionan una mayor consistencia a la lámina ungular, contribuyendo a la disminución de fisuras y roturas.

En la actualidad, suelen formularse a base de sustancias poco alergizantes (acrilatos y poliamidas) que sustituyen al formaldehido, origen de muchas reacciones de intolerancia.

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Las uñas artificiales o de plástico pueden utilizarse como recurso cosmético en casos de alteraciones graves y anti estéticas de las uñas.

Se fabrican a base de resinas, y se adhieren a la lámina por medio de colas acrílicas.

Si se mantienen durante más de unas horas, o se retiran de una forma inadecuada o poco cuidadosa, pueden empeorar la alteración de la uña, por lo que sólo deben usarse como un remedio muy transitorio, puntual.

Las uñas esculpidas, y su variante “uñas de porcelana” (endurecidas con polvo de silicio), consisten en la aplicación de un gel o pasta directamente sobre la uña, de forma que al endurecerse se pueden modelar a voluntad.

Debido al crecimiento continuado de la lámina, las uñas esculpidas se desplazan lentamente hacia delante, por lo que deben ser retocadas de forma periódica.

A pesar de que en ocasiones pueden ocasionar intolerancias, este método pueden proporcionar una solución estética en enfermedades de las uñas para las que no existe tratamiento efectivo hasta la fecha.

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