El embarazo psicológico: una decepción.

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Por increíble que parezca, una mujer puede presentar síntomas similares a los del embarazo, como amenorrea (ausencia de menstruación), náuseas, crecimiento del vientre y senos, sin encontrarse realmente encinta, lo que se conoce como embarazo psicológico (pseudociesis), condición que muestra el enorme poder que ejerce la mente sobre el cuerpo.

La ansiedad de tener un bebé o, por el contrario, el temor a tener hijos sin desearlos, pueden causar el también llamado embarazo nervioso, mental, imaginario o fantasma.

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El embarazo mental forma parte de los trastornos somatomorfos, es decir, aquellos en que alguna necesidad emocional oculta, como angustia, ansiedad o carencia de afecto, se manifiesta a través de síntomas físicos.

Mientras que el ginecólogo detalla que, a pesar de no existir un embrión que se desarrolle en su interior, la mujer puede percibir síntomas similares a los del embarazo como:

  • Náuseas.
  • Vómito.
  • Crecimiento del vientre y los senos.
  • Producción de leche.
  • Amenorrea o disminución del flujo menstrual.
  • Sensación de movimiento fetal.
  • Dolor de parto.

A pesar de que la gestación fantasma puede coincidir con casos en que la capacidad para tener hijos disminuye o es nula, no hay relación directa o estrecha entre pseudociesis y algún problema físico u hormonal, como tampoco hay forma de predecir cuándo ocurrirá.

Un embarazo mental puede presentarse en mujeres de diferentes edades, no es factor que interfiera con la maternidad posterior y tampoco requiere tratamiento ginecológico para ser superado, pero sí psicológico debido a su naturaleza.

El embarazo psicológico es en realidad un síntoma que presentan algunas mujeres que no pueden expresar verbalmente algo que es importante para ellas, y que simbolizan a través del cuerpo.

Esto es característico de los trastornos somatomorfos: se presentan en quienes tienen problemas para identificar sus sentimientos y hablar de ellos (alexitimia), y por tal razón los exteriorizan mediante lenguaje oculto, como un padecimiento.

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Por ejemplo: una mujer puede ser presionada por su pareja, familia o entorno social para tener un hijo.

El miedo a defraudar a los demás o desestabilizar su relación sentimental, puede hacer que desarrolle un embarazo imaginario para aliviar la tensión que experimenta.

Asimismo, en casos de infertilidad o esterilidad (incapacidad parcial o total para tener hijos, respectivamente) se puede presentar falso embarazo debido a la ansiedad de tener un bebé.

El deseo de ser madre es muy válido y representa una decisión importante para la mujer, pero es tema en el que intervienen demasiadas presiones sociales.

Quienes no pueden concebir por problemas de infertilidad o porque ha concluido su edad reproductiva (climaterio o menopausia) enfrentan fuerte tensión emocional, ya que se les niega la posibilidad socialmente aceptada de “realizarse como personas”.

Otra situación es la que se presenta en adolescentes que inician su actividad sexual y, a pesar de usar métodos anticonceptivos, comienzan a manifestar náuseas, vómito y sensación de movimiento fetal, que en una gestación real ocurre hasta el cuarto mes, no durante los primeros 15 días.

El temor a tener hijos por parte de las jóvenes es el que paradójicamente crea todos los síntomas.

Detección del embarazo psicológico

Dado que la mujer cree estar embarazada, acude al médico para llevar control de su gestación fantasma. Es entonces que a través de exploración física, pruebas de embarazo en el laboratorio, ultrasonido y comprobación del tamaño del útero, el ginecólogo u obstetra se percata del falso embarazo.

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Los resultados de estas pruebas obligan a aceptar la realidad. En cuanto se convence a la paciente sobre su embarazo nervioso, disminuye su tensión y se reestablece el equilibrio en su organismo.

El diagnóstico debe hacerse de manera temprana para evitar que la mujer desarrolle problemas psicológicos como depresión.

En el caso de adolescentes que creen estar embarazadas, darles información sobre sexualidad y permitirles expresar su angustia les aliviará la tensión y su organismo volverá a la normalidad.

La psicoterapia es importante cuando se presenta pseudociesis, puesto que ayuda a ver esta situación no como un trastorno, sino como un síntoma.

Más que el embarazo psicológico en sí, lo que se debe atender es la problemática en la personalidad de la mujer o, siendo más precisos, sus dificultades afectivas, su imposibilidad para hablar de estos conflictos y la incapacidad para aceptar la posibilidad o la dificultad de ser madre.

Y más que hacer tantas pruebas, con una simple ecografía se detecta si hay latido o no.

En estos casos el ecógrafo muestra la imagen de un útero vacío. No hacen falta más pruebas.

La mujer puede sentirse frustrada o aliviada, depende. Pero la que lo deseaba con todas sus fuerzas, sufre un gran impacto al saber que no está embarazada.

En esos casos el ginecólogo puede aconsejarle que acuda al psicólogo para que le ayude a aceptar su no gestación. Pero no es un caso grave.

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