Los ojos se nos ponen rojos en la piscina. Será por el cloro…¡¡Pues no!!! Te lo cuento…

Nada mejor que un rato en la piscina para aliviar el calor del verano, ¿no lo crees? O, incluso en invierno, un rato de natación en una piscina cerrada es una excelente forma de hacer ejercicio.

Las piscinas son divertidas, en verano, en invierno, todo el tiempo.

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Pero vienen con una desventaja: los ojos rojos.

¿Alguna vez te preguntaste por qué te quedan los ojos rojos después de un rato en la piscina sin gafas de agua?

Bueno, la respuesta nos la da la química, claro, y hoy vamos a descubrirla…

El cloro… y muchas otras cosas

La respuesta parece obvia: ¡el cloro!

Pero, lamentablemente, es el cloro y muchas otras cosas (bastante asquerosas, por cierto).

A pesar de ser súper divertidas, las piscinas son un caldo de cultivo para todo tipo de gérmenes que, gracias al calor y la humedad, viven y se reproducen a sus anchas.

Claro que hay formas de mantener una piscina limpia: agregar cloro, por ejemplo, pero no es infalible.

En una piscina hay gérmenes, químicos y todo tipo de fluidos corporales que, de forma involuntaria, todas las personas liberamos; incluso de manera voluntaria como el pis. El peor bulo de la historia: Ponen un líquido que cambia de color el agua si te haces pis. Vaya manera de educar…

Pues la mezcla de todas esas cosas nos produce irritación en los ojos, que son órganos muy sensibles y, a menos que usemos gafas, están expuestos a todas ellas.

Pero a pesar de todo este cóctel de elementos, hay un compuesto químico que es el responsable más directo de los ojos rojos…

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Se trata de la cloramina, que es la combinación del cloro y el nitrógeno… ¡de la orina!

Si, así como lo lees: el principal responsable de que te queden los ojos rojos después de un día en la piscina es, en parte, los restos de orina que, de algún modo, quizás involuntario, quedan en la piscina y se mezclan con el cloro…

No es el cloro en sí mismo, es el cloro y todo lo demás.

Si, lo sé, terriblemente desagradable, pero, vamos, que nadie va a rechazar una invitación a la piscina por un poco de orina y gérmenes, ¿no? ¡Para algo tenemos anticuerpos! ¡Al agua, pato!

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